"La trayectoria del cineasta navarro Oskar Alegría es un puente entre el cine y la verdadera poesía"

thumb

Juan Gracia Armendáriz

Actualizado el 17/12/2023 a las 16:05

La trayectoria del cineasta navarro Oskar Alegría es un puente entre el cine y la verdadera poesía. Está en las antípodas del cine comercial, y su apuesta es que bajo las imágenes de sus películas se desvele el espacio en blanco de la pantalla. Un paso atrás, donde todo movimiento queda cancelado pero se abre a todas las posibilidades. Wu chi, llaman los taoístas a este estado de conciencia meditativa. Todo ello se intuía en La Casa Emak Bakia y en Zumiriki y se confirma en su última película. Tres largometrajes que han sido justamente premiados en prestigiosos festivales nacionales e internacionales. El último se titula Zinzindurrunkarratz, título-tren que hace referencia a una brisa ligera (zinzin); al sonido de una piedra que cae (durrundurrun) y al sonido del rayo contra la montaña (karratz). Bajo esta onomatopeya encadenada, Oskar Alegría inicia el viaje que realizaba su abuelo desde Artazu hasta la sierra de Andía para llevar el compañaje a los pastores. Acompañado por el entrañable burro Paolo y una cámara vieja de Súper 8, filma el viaje que tantas veces realizó su abuelo. El gran talento de Oskar Alegría no sucumbe a la tentación de la solemnidad, consigue atraer la atención del espectador a una película llena de silencios, breves anotaciones del viajero e imágenes dosificadas con un ritmo fascinante por sutil. Hay en su cine un intento por rescatar su pasado y el nuestro sin caer en folklorismos ni sacralizaciones patrias. Creo que Alegría está emparentado con cineastas que admiro, como Víctor Erice, Wener Herzog, Tarkowski o Win Wenders. En Zinzindurrumkarratz hay momentos emocionantes y humorísticos, que el cineasta, abierto a lo imprevisto del viaje, incorpora a su película. Sabe mostrarnos lo minúsculo y lo grandioso sin pegajosas moralinas. Hay voces rescatadas, sonidos sin imágenes, imágenes sin sonido. Son rastros de nostalgia que no molestan porque todos compartimos voces perdidas, sonidos desaparecidos que, gracias al talento poético de Oskar Alegría, hacemos nuestros.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora