Recorrido

Actualizado el 17/12/2023 a las 16:04
Lo mejor del acuerdo entre Bildu y PSN para tomar el control del gobierno municipal de Pamplona es que podría haber sido suscrito perfectamente por UPN sin necesidad de llegar a la escoria. El lector desapasionado -si es que alguno sobrevive a la ola de polarización, vulgo encabronamiento, que nos envuelve- lee la declaración y se sorprende de la cortedad de sus ambiciones, la tibieza de sus enunciados y la ausencia total de prosopopeya para un documento que por su particular trascendencia política pedía tanto la trompetería como la lupa de un corrector avezado. Pero, claro, había que encontrar puntos en común y a veces esta es tarea complicada. Si lo ha sido para los participantes en la COP28 de Dubái, no menos en esta otra cumbre en formato local. No debe extrañar entonces que, igual que allí se ha buscado una solución de circunstancias, aquí se haya optado por una prosa neutra, entre el tedio y la penumbra, de perfil casi tan bajo como el de los firmantes. Esa elección es la que explica algunas frases mejorables, en especial la que hace referencia a las “víctimas generadas por la violencia de ETA”. Es un paso. Más concretamente, un paso del baile tonto aquel de los sesenta en el que uno daba saltitos en todas las direcciones para acabar cayendo en el punto exacto en el que había empezado. En algunos círculos políticos y sociales llegar a decir “víctimas de ETA” debe de requerir un esfuerzo tan colosal que para salir del paso se opta por malabarismos gramaticales de compromiso como interponer entre un sustantivo y el otro -entre víctima y victimario- una secuencia de palabras que suavicen el encuentro y, de paso, distancien a la víctima del autor del delito: “víctimas generadas por la violencia de ETA” que es la fórmula adoptada por la izquierda abertzale en sus declaraciones desde 2011. Como si la banda terrorista hubiera intervenido por azar, de casualidad o por videoconferencia. Los circunloquios también construyen el relato. Y el PSN, al hacer suyo el sintagma blanqueador, está comprando el relato. Dicen que a Bildu le falta aún un recorrido ético en la condena de ETA. De momento nos conformaríamos con que hiciera el recorrido lingüístico que tiene pendiente.