El PSN se echa en brazos de Bildu y le entrega Pamplona
El regalo de los socialistas del sillón de alcalde a Asiron supone la mayor transgresión entre las fuerzas constitucionalistas y dinamita de forma irreversible los puentes de consenso con UPN

Actualizado el 14/12/2023 a las 05:00
Cuando faltan apenas unos días para que se cumplan los seis meses desde que Cristina Ibarrola (UPN) se hiciera con la vara de mando del Ayuntamiento de Pamplona, EH Bildu, Geroa Bai y Contigo -Zurekin han presentado la moción de censura con la que llevan amenazando a la alcaldesa regionalista desde el minuto 1. Y firmando con ellos, un PSN que les da su apoyo total. De esta manera, y de la mano y por deseo explícito de los socialistas, la izquierda abertzale volverá a recuperar la alcaldía de la capital navarra con Joseba Asiron, en lo que supone la mayor transgresión y traspaso de cualquier línea roja que se le recuerda al partido socialista. Los argumentos con los que el PSN y EH-Bildu tratan de revestir el acuerdo de esta ejecución política (“Dejar atrás la parálisis”, pontifica Asiron) son tan espurios como convincentes para quienes sólo tenían entre ceja y ceja y como único objetivo desalojar del poder a los regionalistas desde la misma noche de los resultados electorales. No es baladí que esta moción de censura se constate una vez conseguida la investidura en Madrid de Pedro Sánchez, donde los apoyos de EH Bildu han vuelto a ser claves. La afirmación del socialista Alzórriz de que “no ha sido un pago a nadie” suena a insulto a la inteligencia ciudadana. El muro que Sánchez pretende levantar en Madrid con la derecha, también lo quieren trasladar los socialistas, a la vista está, a las principales instituciones navarras. Y este nuevo paso para entregar la alcaldía de la capital a la izquierda abertzale constituye una sacudida de magnitud sísmica en la reciente historia política navarra. Y ojo, pues el terremoto podría tener réplicas en ayuntamientos como los de Estella, Barañáin o Valle de Egüés, con situaciones idénticas.
Esta frontera traspasada también vuelve a retratar a María Chivite, que siempre acusa a los regionalistas de falta de voluntad para llegar a acuerdos y ahora consuma con su partido una puñalada política de inmenso calado, aupando sin escrúpulo alguno y con su voto favorable al sillón de alcalde al mismo EH Bildu que sigue presentando un insuperable déficit ético en su negativa de condenar la violencia terrorista. La traición dinamita todos los futuros puentes de entendimiento entre los dos principales partidos constitucionalistas y obliga a UPN a darle el portazo definitivo como ayer verbalizó literalmente su líder, Javier Esparza: “No nos llamen absolutamente para nada”. El paso dado por el PSN supone el traspaso de todos los límites inimaginables hace apenas cinco años, y es un punto y seguido impensable para un partido constitucionalista en la deriva emprendida por su secretario general, Pedro Sánchez, durante la pasada legislatura y esta que comienza. Los socialistas han decidido blanquear de hoz y coz a la izquierda abertzale hasta las últimas consecuencias y la han convertido en su socio preferente en las principales instituciones nacionales y forales (Gobierno de Navarra y Ayuntamiento de Pamplona) por pura conveniencia política sin importar la principal repercusión directa: la creación de una Navarra aún más polarizada.