Tío Vanya

Publicado el 21/08/2023 a las 06:00
Recordé que tenía para ver Vanya en la calle 42 -una vieja película, ideal para ver en agosto, a la sombra, lejos del fulgor veraniego y de la política que se cuela por todas partes-; una adaptación de Tío Vanya, la obra de teatro de Chejov que hizo el francés Louis Malle hace años, y que consiste en un ensayo general de la obra en un viejo teatro de Nueva York, un local decadente que se viene abajo, como los propios personajes de la función, aplastados por una vida malgastada. Es extraordinario como Chejov no ha perdido su vigencia, parece que nos habla hoy, su teatro es sutil y delicado -por no hablar de sus cuentos que nunca pasarán-; en él parece que no pasa nada, pero pasa la vida real, cotidiana, intemporal, la nuestra y, bajo las apariencias, bullen grandes pasiones como el fuego dentro de un volcán. Tío Vanya es una obra sobre el amor que juega a no encontrarse, sobre el curso de la vida y la madurez, en la que acecha la desgana, el declive de la ambición y del deseo. La sorpresa de este Vanya en la 42 es ver cómo los actores -Wallace Shawn, tan vulnerable, haciendo de Vanya, o la espléndida Juianne Moore- se confunden con sus personajes, parecen la misma cosa, como en un juego de espejos. Todos tenemos un doble en la ficción en quien nos reconocemos de pronto. Malle fue un director de la nouvelle vague, pero con un tono particular. Su asunto es la adolescencia, la salida a la vida, la pérdida de inocencia. En Lacombe Lucien habla por primera vez del colaboracionismo en Francia, y retrata a un joven que busca ser reconocido, encontrar una causa, que es algo tan propio de esa edad y acaba siendo un delator a sueldo de los nazis. Con este Vanya, Malle dio fin a su carrera y tiene algo de despedida, de testamento. Después de ver algo así, tan particular y bello, un Chejov ofrecido con tanto cuidado y entusiasmo, se siente una mezcla de sentimientos: de tristeza por una parte, pues sabemos que nuestro destino, como el Vanya, se va evaporando en el tiempo, pero de gratitud también, profundamente reconfortados.