La vieja de la curva

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Juan Gracia Armendáriz

Actualizado el 21/08/2023 a las 06:00

Cconducía una tarde hacia un pueblo, cuyo nombre omitiré, para pasear con mi perro por los alrededores. Ascendía una cuesta muy pronunciada. A un lado del arcén, una anciana ascendía a paso lento. No lo sabía, pero era la vieja de la curva. Al pasar junto a ella, la miré y me devolvió una mirada dizque afanosa. Pasados unos doscientos metros, di la vuelta. Me emparejé a la señora y le pregunté si quería que la acercase al pueblo. Hizo un aspaviento, algo soliviantada. Descendí hasta un cruce y volví a subir, pasé a la vigorosa anciana y vi que otra mujer iba a su encuentro. Las dos paisanas habrían quedado a medio camino para pasear. No bien hube llegado al pueblo, aparqué donde siempre y me dispuse a caminar dos horas, el tiempo justo para que no se echara la noche. Al regresar, ya era noche cerrada. Até al perro porque odia a los gatos y en ese pueblo abundan. Cuando me acercaba al coche, de la nada, como suele decirse, aparecieron no menos de seis guardias civiles. Preguntaron por mi coche, que si era mío, que si de dónde venía. Me pidieron la documentación. Yo estaba tranquilo, sobre todo cuando el oficial que dirigía el operativo, dijo: “Suba el perrico al coche”. Una vez atado el perrico al arnés y cerrada la puerta, me vi con las manos en el capó y las piernas abiertas. Un oficial joven del tamaño de un jugador de rugby me cacheó con tanto afán que si hubiese llevado un arma en el duodeno la hubiese encontrado. A punto estuve de preguntarle qué tal tenía estaba mi próstata, pero me contuve. “¿Ha pasado algo esta tarde?”, preguntó el jefe. Entonces me acordé de la vieja de la curva. Me explicó que esa señora había tenido un altercado con un conductor hacía pocos días y que al verme se había asustado mucho. “Pues qué casualidad”, resoplé. Hechas las comprobaciones, se disculparon. Cuando ya se iban, les dije: “Pero no se vayan…” Se congelaron, como si fuera a confesar que, en efecto, yo era Charles Manson. “Que no se vayan de Navarra”, completé. Se rieron y todo quedó en nada.

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