Cartas de los lectores
Desafortunadamente, un hecho con precedentes


Publicado el 06/07/2023 a las 06:00
Que amargo suena para el director de un centro educativo saber que los hermanos de su alumnado se quedan fuera del centro que escogieron por derecho y convicción. Más amargo es escuchar a las familias quejarse sin entender cómo su apuesta por la pública desarma su conciliación familiar y sus proyectos a largo plazo, generalmente 6 años.
Uno siente que engaña a las familias, que realiza jornadas abiertas para vender humo y dejar con la miel en los labios a aquellos que apuestan por un centro que hace diez años apenas contaba con 300 alumnos, y hoy excede los 700.
Pero esto no era algo inesperado, y lo que de verdad amarga el corazón es escribir “ya lo dije”, que llevo avisando y anticipando esta situación desde hace 4 años. Y que los que tenían que escuchar no escucharon.
Porque, desafortunadamente, este hecho sí tiene precedentes, y unas 50 familias por curso se han quedado sin su primera elección de 1ºESO en los dos años anteriores (y otras tantas en segunda instancia o en otros cursos), y lo que es peor, con hermanos y hermanas en otro centro y en otro barrio.
Los espacios de Basoko son los que son, todos en Educación lo saben hace tiempo, y si no hay una apuesta definitiva por parte del Servicio de Infraestructuras para dar respuesta a esas familias que sí apuestan por la variada oferta educativa de la pública, se nos escaparán entre los dedos, no siempre a otra pública.
Desde hace 4 años llevo advirtiendo de la situación y solicitando que se me escuche y entienda, no que se me oiga y atienda. Para ello, comparto el mismo informe, actualizado, donde voy contrastando unas previsiones ficticias con la realidad del centro.
4 años llevo solicitando no parches, sino una actuación de mayor calado que permita dar respuesta a la apuesta de las familias por un programa que es referencia a nivel nacional y que lleva implícito un compromiso de muchos años, por la pública. Pero es como hablar con una pared, se nos dan números erróneos, se habla de leyes obsoletas, y se nos dice que está todo correcto, que los metros cuadrados son más que suficientes.
El alumnado queda en segundo plano, las familias ya se las apañarán en su conciliación y la calidad de la enseñanza se escurre entre manos de arquitectos alejados de la realidad de un aula o centro de enseñanza.
Con esta nueva remesa de “orfandad”, dejemos que descansen en paz las más de 200 ilusiones de familias que han buscado su refugio en Basoko en los últimos años. Nosotros seguiremos poniendo flores, no nos queda otra, pues el centro ya hizo una apuesta de gran calibre en su momento, las familias la han acogido con ilusión pero sin espacios, y está claro que ahora depende del Departamento de Educación mantener la llama o dejarla morir.