"La discusión sobre el indispensable cara a cara entre Sánchez y Feijóo no puede marginar los asuntos que más preocupan a los electores"

Publicado el 22/06/2023 a las 06:00
Las propuestas e invectivas sobre debates electorales que se están cruzando Sánchez y Feijóo revelan hasta qué punto el enconamiento político y personal puede hacerles olvidar que los protagonistas principales del 23-J son los votantes. Es lógico que los aspirantes traten de acordar las condiciones de los cara a cara. Pero resulta indispensable que sean periodistas quienes formulen las cuestiones, moderen el desarrollo del intercambio de pareceres e intervengan durante el mismo. Indispensable para tratar de extraer el máximo de datos que sirvan para que el electorado se haga una idea precisa de la oferta política y evitando que los encuentros televisados se conviertan en una sucesión de soliloquios. El escrutinio de las elecciones del 28 de mayo y la demoscopia indican, tal y como recoge el sondeo DYMpara Diario de Navarra, que los dos líderes políticos con posibilidades reales de aspirar a la investidura presidencial son Núñez Feijóo y Pedro Sánchez. Es sabido que los candidatos con más opciones se muestran remisos a dejar la campaña electoral al albur de imprevistos como los que pudieran darse en los debates. Mientras que aquellos que se ven en más dificultades tratan de buscar en esos eventos la mejora de sus perspectivas. Así, es comprensible que Feijóo rechazase la celebración de nada menos que seis encuentros propuestos por Sánchez. Aunque sería inexplicable que su renuencia a convertir los debates en el eje de la campaña acabe impidiéndolos. A la vez, denota una emocionalidad impropia de un dirigente político que Sánchez sugiera que al líder del PP “le tiemblan las piernas”, cuando lo que está claro es que el actual inquilino de La Moncloa no se encuentra en inferioridad para afrontar el 23-J. Sólo él podía convocar las elecciones en esa fecha, cuenta con información, posibilidades y recursos muy superiores para hacerse notar, y con la potestad de adoptar medidas en cada Consejo de Ministros. También por eso resulta urgente que la discusión sobre los debates no continúe marginando los asuntos que más preocupan a los ciudadanos.