"Hemingway se voló la cabeza y a Robert Capa lo mató una mina en Indochina. Todas las guerras son la misma desde hace tres mil años"

Actualizado el 18/06/2023 a las 10:12
El pasado martes 6 de junio se cumplieron 80 años del Desembarco de Normandía. Como en toda guerra, hubo héroes y fantoches. El fotógrafo Robert Capa, que desembarcó con las primeras oleadas, consiguió rescatar once imágenes, ráfagas en blanco y negro que muestran el pavor cinético de los hombres que lucharon por llegar a la playa. Cuando lograron tomar posiciones, nueve oleadas después, desembarcó Hemingway con una venda atada a la frente… Su papel en la Ciudad Universitaria durante la Guerra Civil española no fue menos enfático y estéril. Allí llevaban en coche a Errol Fliynn para pegar un tiro desde una posición segura, lo que desataba la ira de los milicianos, quienes pagarían después la frivolidad de la estrella de Hollywood con una descarga de fusilería desde las posiciones enemigas. El turismo de guerra no empezó en los Balcanes. Cada vez tengo más claro que la dura dedicatoria que escribió Camilo José Cela en San Camilo, 1936 está plenamente justificada: “A los mozos de reemplazo del 37, todos perdedores de algo: de la vida, de la libertad, de la ilusión, de la esperanza, de la decencia. Y no a los aventureros foráneos, fascistas y marxistas, que se hartaron de matar españoles como conejos y a quienes nadie había dado vela en nuestro propio entierro”. Hace unos días, la Fuerza Aérea de Estados Unidos realizó un experimento bélico. Un dron “mató” a su controlador tras deducir que interfería en su objetivo. Se le asignó la orden de no eliminar a su controlador. Dicho y hecho: el dron destruyó la torre desde la que aquel controlaba su actividad. Sayonara, baby. Acabaremos por descubrir que lo peligroso no es la inteligencia artificial, sino la estupidez natural. Un amigo fotógrafo ha contabilizado los nombres de dioses y héroes que aparecen en la lIliada, Odisea y Eneida. Total: tres mil quinientos. Sus nombres nos recuerdan lo que somos. Como es sabido, Hemingway se voló la cabeza y a Robert Capa lo mató una mina en Indochina. Todas las guerras son la misma desde hace tres mil años.