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Cartas de los lectores

Señor Remírez, sus palabras nos hielan la sangre

Ampliar Javier Remírez
Javier Remírez, en su comparecencia este miércolesARCHIVO
  • José Ignacio Palacios Zuasti
Publicado el 12/05/2023 a las 06:00
No puedo entender cómo, al conocer la noticia de que Bildu ha colocado en sus listas electorales a siete asesinos de ETA y a otros 37 condenados, el vicepresidente y portavoz del Gobierno de Navarra, el socialista Javier Remírez, víctima reiterada de ETA que en enero de 1997, siendo estudiante universitario, declaraba a este periódico: “En mi barrio, mi casa es como el cuartel de la Guardia Civil, la Policía y la Delegación del Gobierno, todo va a ella”, lo haya podido justificar diciendo que es algo que la ley lo permite y que eso supone que “han aceptado el marco institucional”. Con estas declaraciones el señor Remírez está demostrando una doble vara de medir porque, cuando en septiembre de 2019, en Leiza, en el acto del aniversario del asesinato del cabo Beiro, la viuda de este se negó a saludar a la presidente de Navarra, María Chivite, por no considerarla “grata” por haber pactado con Bildu, como portavoz del Gobierno, la descalificó diciendo que actuaba “condicionada” por su ideología política, pues había ocupado un puesto de relleno en una lista electoral de Vox.
El señor Remírez tiene que saber que la inclusión de etarras en las listas electorales no es algo nuevo y tiene que recordar que hace 24 años, en 1999, José Luis Barrios, asesino del concejal del PP de Sevilla Alberto Jiménez Becerril y de su esposa Ascensión García Ortiz, salió elegido parlamentario foral en la lista de Euskal Herritarrok y le concedieron permiso penitenciario para que, el 2 de julio de ese año, pudiera asistir a la sesión constitutiva de esa V Legislatura. Ese acto comenzó con una manifestación de “repugnancia” de todos los parlamentarios de UPN, IU, CDN, EA-PNV y, también, de los del PSN, que portábamos unos distintivos con unas manos blancas. Entonces, en una declaración firmada por todos esos grupos parlamentarios, censuramos la presencia del etarra con estas palabras: “Mostramos nuestra repugnancia personal y nuestro malestar político por el hecho de que uno de los escaños esté ocupado en esta sesión por un asesino confeso y convicto, que no ha demostrado arrepentimiento ni ha perdido perdón por sus actos”.
Señor Remírez, qué pena que ahora, por permanecer en el sillón del Palacio de Navarra, pueda decir que a la hora de hacer futuros pactos con Bildu “tenemos que separar una cosa y otra”. Aunque, la verdad, siendo sincero, le diré que no me sorprende, porque no es nuevo y ya lo anunció la socialista Pilar Ruiz Albisu, madre de Joseba Pagazaurtundúa, también asesinado por ETA, cuando, con unas premonitorias palabras, en una carta, fechada el 12 de mayo de 2005, le dijo al también socialista Patxi López: “La defensa de la vida y de la libertad y de la dignidad es más importante que el poder o el interés del Partido Socialista” … “Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre llamando a las cosas por nombres que no son”.
Señor Remírez, sus declaraciones de ahora a muchos también nos han helado la sangre, pues llama a las cosas por nombres que no son.
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