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El Rincón

La ceguera del poder

El lío de competencias de Tráfico está muy alejado de las preocupaciones del ciudadano, que sólo quiere un buen servicio policial

Ampliar Policía Foral y Guardia Civil
Altos mandos de Policía Foral y Guardia Civil, durante el acto de la última celebración del Día de la Policía Nacional en PamplonaJ.C. Cordovilla
Publicado el 27/11/2022 a las 06:00
SI hay un territorio donde los símbolos y los gestos cuentan ese es el de la política. Por eso, el insulto machista de la diputada de Vox a la ministra Irene Montero en el Congreso no es una anécdota. Muestra lo peor de la política actual. Es cierto que además hay que tener con todos la misma vara de medir (no vale lamentarse de los insultos a los míos y practicarlos con los adversarios). Pero eso no quita para reconocer los errores y la torpeza propia.
Gestos que importan. Porque los gestos y las formas son importantes. Y sin hacer ningún tipo de paralelismo, hay otro terreno, totalmente distinto, cierto, donde esta semana es el PSOE quien ha mostrado su más absoluta falta de sensibilidad política y humana. Incluso una pérdida de principios para permitir que sea Bildu quien se marque el tanto de poner fecha a la transferencia de las competencias de Tráfico en Navarra, esas que suponen, simbólicamente, la disminución de efectivos de la Guardia Civil en la Comunidad foral.
De un cuerpo tan especial como la Guardia Civil, el que más ha sufrido con el terrorismo de ETA durante décadas, el que ha puesto muchos de los muertos y heridos. Permitir que los herederos políticos de aquella barbarie puedan presumir de “ayudar” a reducir la presencia de la Guardia Civil en Navarra sólo puede ser debido a una falta de escrúpulos lacerante en los negociadores del PSOE. ¿De verdad no hay nadie con un mínimo de sensibilidad en el PSOE que pueda distinguir que una cosa es ceder ante Bildu (algo que ya es malo de por sí) y otra permitirles el lujo de “humillar” a la Guardia Civil? Debe de ser que mantener el poder a cualquier precio genera esta ceguera. Lamentable.
Un 10% de agentes afectados. Por centrar el debate, tampoco es cierto que este cambio de competencias suponga la salida de la Guardia Civil de Navarra. Su reducción, sí. Aproximadamente en un 10% de los efectivos existentes en la Comunidad foral. Hoy el cuerpo cuenta con unos 1.550 efectivos en Navarra (aunque su plantilla marca 1.800), de los cuales pertenecen a Tráfico sólo unos 150, los de verdad afectados por las transferencias. La ley navarra prevé además una pasarela para los agentes que quieran pasar a la Policía Foral para seguir en Navarra, aunque en la Guardia Civil estiman que no habrá finalmente muchos interesados.
Turnos de mañana y tarde. Y es que la historia es larga. Pedir para Navarra las competencias exclusivas de Tráfico es una vieja reivindicación que han compartido todos los grandes partidos en las últimas décadas, de UPN al PSN pasando por los nacionalistas. Sin distinción alguna. Y está bien recordarlo. Pero ojo, de hecho, ese no es el motivo de la discordia hoy, sino que sea Bildu a quien el Gobierno de España le permita quedarse con el mérito, cuando es el Gobierno foral quien lleva trabajando este tema toda la Legislatura.
Bien es cierto que, además, no todos los partidos traducen igual el ejercicio de esa competencia. Será Navarra quien cobre las multas de tráfico a partir de entonces, sin duda. Pero para UPN, tener la competencia no equivale a prescindir de la Guardia Civil de Tráfico (como hasta ahora) y para el resto supone que pase por completo a la Policía Foral.
Hoy, Guardia Civil y Policía Foral comparten la competencia sobre Tráfico y, de hecho, coordinan su actuación en las seis principales vías navarras. Son tres vías para cada cuerpo, en turno de mañana y de tarde. Si hoy le toca a la Guardia Civil la N-121 por la mañana, por la tarde es la Policía Foral quien la vigila. Un sistema que funciona bien, aunque siga coleando la falta de coordinación actualizada en la sala de SOS Navarra a la hora de atender accidentes.
Tercera venta política. Además, hay que reconocer que Pedro Sánchez es un experto en vender varias veces lo mismo y a distintos interlocutores. Por ejemplo, estas competencias para Navarra, que llevan años anunciándose en pactos y acuerdos varios. Desde los tiempos de los gobiernos del PP. Y es que para colmo, el PSOE le vuelve a vender a Bildu lo que ya le vendió al PNV en su investidura, en 2019. Las mismas transferencias, que siguen paradas. Y todos los nacionalistas tienen tantas ganas de apuntarse el tanto, que aceptan.
Por cierto, ¿han oído que alguien del Gobierno de Navarra se queje porque los suyos le cedan a Bildu un acuerdo que corresponde fijar a los gobiernos, al de España y al de Navarra? Pues no. No lo oirán. También tiene un punto de humillación para los ocupantes del Palacio de Navarra. Pero ahí no hacen cuestión de las formas. Sánchez manda demasiado y no se le cuestiona. Punto. Aunque potencie y refuerce electoralmente a Bildu permitiéndole marcarse bazas.
¿Y que pasará en marzo? Ojo con el plazo marcado, el 31 de marzo, porque lo que puede pasar es que empeore el servicio a los ciudadanos. Eso si culmina el traspaso, claro, que todos los plazos anteriores se han quedado en agua de borrajas. De hecho, tendrán que pasar años antes de que la Policía Foral tenga agentes suficientes para asumir todo Tráfico. Y si la Guardia civil se retira por no tener competencias, y no se gestiona la transición, corremos el riesgo de que queden desguarnecidas las carreteras secundarias. Así de sencillo.
A la vista de este galimatías, enredado por Bildu, suena lógico gestionar con mucha prudencia cualquier cambio. Y no revolucionar lo que funciona bien para los ciudadanos. Por ejemplo, como en Medio Ambiente, donde siguen aportando el servicio tanto la Policía Foral como el Seprona de la Guardia Civil. Porque lo real es que todo este lío es una disputa muy alejada de las preocupaciones del ciudadano medio, que lo único que busca es un buen servicio policial y no hace distinciones entre los colores de los uniformes. Pero la política va por otro lado, como se ve una vez más.
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