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El Amejoramiento no salió por generación espontánea

Avatar del Jaime Ignacio Del BurgoJaime Ignacio Del Burgo20/08/2022
En este cuarenta aniversario de la promulgación de la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra hacer memoria del Partido Social Demócrata Foral de Navarra, cuyo programa hecho público en febrero de 1976, inmediatamente después de la muerte del general Franco, sería la piedra angular del Amejoramiento de 1982.
El Partido Social Demócrata Foral se fundó a mediados de 1976. En su primera asamblea general se eligió un comité ejecutivo integrado por el autor de estas líneas como presidente, María Luisa Abril Martorell (catedrática de Instituto), Javier Hervada (catedrático de la Universidad de Navarra), Juan Cruz Alli (futuro presidente del Gobierno foral en 1991) y Jesús Tanco, funcionario foral. Sería interminable la lista de personas fundadoras del partido que desempeñarían más tarde importantes responsabilidades políticas en Navarra, como fue el caso de Rafael Gurrea (expresidente del Parlamento y vicepresidente primero del Gobierno).
El PSDF se definió como partido de centro; “Aspiramos a la construcción progresiva de una sociedad en la que se combinen la afirmación del valor de la libertad y progreso humanos con grados crecientes de solidaridad e igualdad en la que no existan privilegios de clase y desaparezca toda forma de opresión política, económica o social”. Editó su programa en un opúsculo, de gran difusión, cuya contraportada decía: “Porque somos centro tenemos soluciones realistas: para un desarrollo, pero sin especuladores; para combatir solidariamente el paro y la inflación; para una enseñanza libre, gratuita y obligatoria; para hacer la reforma fiscal: quien más tiene más pague; para impedir que el fraude fiscal quebrante los derechos del pueblo; para la pequeña y mediana empresa que es base de la economía del país; para la mujer que espera el cambio; para hacer justicia la campo; para un Fuero total y al servicio del pueblo; para una Diputación democrática; para una Navarra más justa, más libre, más solidaria, auténticamente foral”.
El programa contenía un sólido proyecto para Navarra bajo el epígrafe “Social-democracia y autonomía foral”, dividido en capítulos que enuncio a continuación: “Principios básicos de la reforma foral: Autonomía originaria. El pueblo, titular del poder foral. Democracia foral. Organismos forales. Plenitud de competencia foral. Diputación democrática”. “La reintegración foral, meta permanente”. “Navarra y el contexto vasco”. Y, por último “Programa de actuación socio-económico foral”.
Resumo los principales contenidos. La autonomía de Navarra tiene carácter “originario”. Su armonización con el principio de unidad y soberanía nacional ha de realizarse mediante “pacto” entre el poder central y el poder foral. El pueblo navarro es el único titular del poder político navarro. La elección de los miembros de las instituciones forales representativas debe realizarse por sufragio universal, directo, igual y secreto. Navarra es una comunidad histórica o moral y el Fuero ampara su libertad colectiva. El Consejo Foral, creado en 1898, ha de elegirse por sufragio universal, con la facultad de nombrar la Diputación como órgano superior de gobierno y administración. Se defiende por vez primera desde la desaparición de la Cámara de Comptos en 1836: “Un Tribunal de Cuentas independiente censurará la gestión presupuestaria de la Diputación”. La competencia foral “debe extenderse a todas las materias que actualmente ejerce el Estado en Navarra salvo aquellas que por su naturaleza sean inherentes a la soberanía nacional. Para ello deberá negociarse con el Estado una revisión de la Ley Paccionada de 1841”.
Otro de los puntos esenciales se refería a “Navarra y el contexto vasco”. Se reconoce que en seno de Navarra existe hoy una corriente de opinión que defiende la integración de nuestro antiguo reino en Euskadi”. El PSDF “sólo aceptará la decisión que el pueblo navarro adopte libre y democráticamente, en referéndum”.
La socialdemocracia foral concurrió a las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de 1977 en coalición con el Partido Demócrata Liberal, presidido en Navarra por Jesús Aizpún, que aceptó íntegramente su programa foral. Ambos partidos formaron parte de otra gran coalición nacional, Unión de Centro Democrático (UCD), liderada por Adolfo Suárez, presidente del Gobierno. UCD de Navarra obtuvo un rotundo éxito. El PDL obtuvo dos diputados (Jesús Aizpún y Pedro Pegenaute) y el PSDF un diputado (Ignacio Astráin) y tres senadores (José Luis Monge, José Gabriel Sarasa y el autor de estas líneas). El PSOE consiguió dos diputados (Gabriel Urralburu y García) y el PNV, en coalición con el PSOE, un senador (Manuel de Irujo). El llamado contencioso Navarra-Euskadi dio comienzo cuando Irujo en Guernica fue nombrado presidente de la Asamblea de Parlamentarios Vascos y Urralburu secretario de la misma. El Gobierno de UCD, entre 1977 y 1982, asumió el pensamiento ideológico de UCD de Navarra y su programa. Hitos fundamentales fueron la disposición adicional primera y la disposición transitoria cuarta de la Constitución, refrendada por la mayoría absoluta del censo electoral navarro, el pleno reconocimiento del carácter paccionado del régimen foral, la conversión del Consejo Foral en un Parlamento elegido por sufragio universal, la restauración de la Cámara de Comptos y por último, en 1982, el pacto para la reintegración y amejoramiento del régimen foral, aprobado de forma prácticamente unánime por las Cortes españolas, con el voto en contra del PNV. En las elecciones forales de 1979, UCD -que había sufrido la escisión de Aizpún se abstuvo en la votación final de la Constitución y procedió poco después a la fundación de UPN- fue el único partido que llevaba en su programa la reforma pactada del régimen de la Comunidad Foral para la reintegración y amejoramiento del Fuero. Los centristas fueron capaces de convencer a socialistas y regionalistas para que se sumaran a la opción reformista y se hiciera un frente común para conseguirlo.
En 1982, la semilla del PSDF había germinado. Dice un refrán que la victoria tiene muchos padres, la derrota es huérfana. En esta ocasión, podemos celebrar que el triunfo, para bien de todo el pueblo navarro, tenga muchos padres, pero sin olvidar que el Amejoramiento no surgió por generación espontánea.
Jaime Ignacio del Burgo. Doctor en Historia
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