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"Confieso que estaba tentado de escribir esta columna sobre la “memoria democrática”. Y, ya de paso, ejercer mi derecho al recuerdo"

Confieso que estaba tentado de escribir esta columna sobre la “memoria democrática” (sic). Y, ya de paso, ejercer mi derecho al recuerdo. Por ejemplo, recordarle al tafallés Florencio Aoiz, portavoz de la Mesa Nacional de HB en el momento de la liberación de Ortega Lara, sus palabras admonitorias, planas y romas, pero que pronunciadas con la solemnidad oportuna quedan en las hemerotecas: “Después de la borrachera viene la resaca”. Y vino, claro, con los dos disparos más caros disparados por los amiguetes de Floren, que terminaron con la vida de Miguel Ángel Blanco y anunció el principio del fin de la banda terrorista. Lo que está claro es que ni Floren Aoiz, tan amante a los paseos y el senderismo, podía prever es que aquella noche sus correligionarios sintieran por vez primera un poco de acojono ciudadano. Lo que sí está empíricamente demostrado es que si bebes mucho tendrás resaca, ese pantano mental que muchos conciudadanos sienten ahora mismo, quizá usted, que me está leyendo con un zumo de tomate en una mano y un paracetamol en la otra. Quizá el propio Florencio está a uvas sordas. No sería extraño, en el fondo siempre lo ha estado. Borracho ideológicamente, quiero decir. No es extraño que tras su encarcelamiento en 2014 por financiar a ETA supiera qué significa una resaca. De hecho, así ocurrió y pasó a un segundo plano. Ahora se cura la resaca en la Fundación Iratzar, “laboratorio de ideas” (sic) de Sortu. Pero en fin, yo venía a escribir de otra cosa y burla burlando el último tercio de la columna va delante. Pero lo cierto es que con tanta memoria democrática he olvidado el tema de la columna, porque la memoria más que democrática es selectiva, caprichosa y fabuladora. La personal, claro. La otra no es un relato, ni una novela; es materia para historiadores. Lo buenos suelen ser implacables porque no buscan juzgar la historia, ni construir fábulas, sino recabar datos, documentos, testimonios. En definitiva, entender, cómo fue posible aquella borrachera de sangre. Felices fiestas.
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