Opinión
Remírez se traga un sapo


Publicado el 05/05/2022 a las 17:06
Al vicepresidente del Gobierno de Navarra, Javier Remírez, le ha tocado tragarse el sapo de explicar por qué el Ejecutivo ha decidido que el Ángel de Aralar no visite el Palacio de Navarra. Eso sí, ese mismo gobierno que propugna la laicidad y la neutralidad de las instituciones, pone un vehículo y un conductor al servicio de la efigie del Ángel durante su estancia en Pamplona. “Estamos dando pasos poco a poco en esa línea, acompañando a la sociedad en ese trabajo”. La respuesta la firmaría el mismo Groucho Marx, porque resulta complicado explicar lo inexplicable. La sociedad y sus ciudadanos son mayores de edad como para que un gobierno les tutele. No necesitan el acompañamiento de unos cuantos gobernantes que se cargan una tradición por pura política. La neutralidad no se pone en riesgo por invitar al Palacio de Navarra al capellán de San Miguel de Aralar y a la efigie del santo. Es el partidismo el que acaba con la neutralidad institucional.