"Ojalá sepan sobrevivir en la selva económica que les dejamos"

Publicado el 03/04/2022 a las 06:00
Los llamados “boomers”, esto es los que nacimos durante los años del embarazo demográfico del desarrollismo, los Seat 600, el anuncio de Soberano es cosa de hombres y la conjura judeomasónica, hemos sido una generación afortunada. Nuestros abuelos vivieron una guerra espantosa, nuestros padres una postguerra tristona y a nosotros nos tocó Eurovisión y lalalá. Salvo quienes tuvimos la desgracia de experimentar las hazañas bélicas del terrorismo, vivimos en paz, con una economía en progresión, una Transición esperanzada, no exenta de angustias y sombras, la llegada de la democracia y la Unión Europea. En definitiva, fuimos la primera generación de españoles que miraba hacia un futuro desbrozado por el consenso, el entendimiento y la libertad. La generación anterior no nos legó un país en llamas, muy al contrario. Los años de la Movida nos pillaron energéticos y aunque cantábamos aquello de “Malos tiempos para la lírica”, lo cierto es que fuimos más líricos que épicos: todo el mundo quería ser Miquel Barceló, Cesepe o Santiago Auserón. Visto desde hoy, me parecen unas aspiraciones más dignas y creativas que ser youtuber o salir en Telecinco. Padecimos el endémico desempleo juvenil, cifrado en un 30%, allá por 1989, pero a fuerza de mucho tesón conseguimos trabajos dignos, incluso más que dignos. Hubo una guerra en las Malvinas, en los Balcanes, dos en el Golfo y una en Afganistán, pero al tiempo que el mundo seguía girando como una peonza sangrienta, fuimos cumpliendo los propósitos personales y profesionales en un país que ofrecía libertad. Alcanzados mis penúltimos objetivos, observo a la generación de mi hija, nacida en 2001, y me quedo pensativo. ¿Lograrán ser autónomos?, ¿ciudadanos con criterio propio?, ¿podrán optar a un trabajo digno?, ¿y a una vivienda que merezca ese nombre? Espero que al menos les hayamos legado unos valores básicos y estén vacunados contra el consumismo y la manipulación ideológica. Ojalá sepan sobrevivir en la selva económica que les dejamos.