Opinión
La ciudad y su latido


Publicado el 08/03/2022 a las 06:00
El corazón de Pamplona pierde pulso. Porque los comercios de cercanía están umbilicalmente unidos al latido de una ciudad, a su día a día, a ese imaginario de barrio en vías de extinción, que une a las almas que lo habitan y que refuerza los lazos emocionales entre sus vecinos. La pervivencia del pequeño comercio es una garantía de salud de una ciudad. Más cuando se trata de una urbe milenaria como la capital navarra y su centro histórico. Las tiendas, los pequeños ultramarinos -palabra que las nuevas generaciones probablemente desconozcan-, el bar de barrio, la carnicería con producto local, las pequeñas zapaterías son los pulmones que insuflan vida a nuestras calles.
Pero la crisis se encargó de arrollar a un sector ya tocado por el modelo de las grandes superficies, ambos afectados por un fenómeno más global y en parte lógico en la pandemia: el de las ventas online. Si las cosas no cambian, 245 pequeños negocios de Pamplona y 665 en Navarra, bajarán la persiana ante nuestras narices. Y la vida en la ciudad se apagará un poco más.

