Presupuestos: Bildu gana, Navarra pierde

Publicado el 06/11/2021 a las 16:20
Era un secreto a voces al que han terminado de poner la rúbrica. El acuerdo alcanzado entre el Gobierno de Navarra que preside la socialista María Chivite y EH Bildu garantiza la aprobación de los presupuestos de Navarra para 2022, y consolida a la izquierda abertzale como el socio de este Ejecutivo. Unas cuentas que alcanzarán una cifra histórica superior a los 4.700 millones de euros, y que se sustentan en la ansiada recuperación económica y en la inyección de los fondos europeos. El acuerdo firmado por el Ejecutivo y la izquierda abertzale, en el que ambos no esconden las diferencias en el ámbito fiscal, y que será controlado en cuanto a su cumplimiento por una comisión de seguimiento, incluye partidas por 13,4 millones de euros. Es el tercer año consecutivo en el que la presidenta apuesta por la compañía y el apoyo de EH Bildu para sacar adelante los Presupuestos, lo que demuestra, una vez más, que el juego de invitar a Navarra Suma a las negociaciones no ha sido más que un intento reiterado por simular la disposición socialista al diálogo con el principal partido de la oposición. Un ninguneo que ha quedado evidenciado también durante el debate del estado de la Comunidad o el nuevo modelo de financiación local. Lo que define a los políticos son los hechos y no las palabras, y María Chivite no olvida que debe a EH Bildu ocupar hoy la presidencia del Gobierno. El Ejecutivo, después de varias escenificaciones, prefiere la incomodidad de gobernar con EH Bildu, otro año más han evitado la foto conjunta del acuerdo presupuestario y de las negociaciones, frente al ofrecimiento reiterado de Navarra Suma para que no tuviera que depender de la izquierda abertzale. El PSN de María Chivite se empeña en hacer de Bildu la fuerza clave de la gobernabilidad en la Comunidad foral. Pretender que dé igual pactar con Bildu, con el enorme déficit ético que sigue arrastrando, que con NA+, la fuerza de centro-derecha que ganó las elecciones en Navarra, resultaría inaudito en cualquier sistema donde la reflexión y el sentido común puedan ser guías de acción política. Lo que está claro es que este error estratégico en términos de comunidad y de credibilidad política le va salir muy caro a Navarra. Al tiempo.