“Un debate sin soluciones ni retos”
Ningún actor parlamentario se salió del guion en el debate sobre Navarra, sobró autobombo, faltó autocrítica y no se ofrecieron soluciones, más allá del voluntarismo gubernamental

Publicado el 05/11/2021 a las 06:00
La presidenta del Gobierno foral, María Chivite, protagonizó ayer su segundo debate sobre el estado de Navarra, en un escenario muy diferente al del año pasado, en medio de una crisis sanitaria y social que eclipsó cualquier proyecto sectorial. Su discurso, en el que apenas hizo alusión a la gestión de la pandemia o a los “nubarrones” de la economía, fue excesivamente complaciente ante una realidad distinta que viven día a día los ciudadanos. Y aunque el Ejecutivo navarro poco tiene que ver en el desorbitado aumento del precio de la luz, de los carburantes o de la cesta de la compra, que estrangulan en muchos casos las pequeñas economías familiares, sí tiene instrumentos que le ofrece el régimen foral para ayudar a esas familias y a las empresas que están sufriendo dificultades. El debate brindaba a la presidenta la oportunidad de hacer un ejercicio de autocrítica, ofrecer algunas soluciones y concretar retos futuros, pero una vez más acaba siendo una especie de partida en la que el Gobierno defiende por encima de todo su gestión y la oposición trata de arruinarla. La realidad de Navarra nada tiene que ver ni con el entusiasmo de unos ni con el pesimismo de otros. La Comunidad foral sigue siendo una tierra privilegiada en parámetros económicos, sociales y de bienestar, pero igual de cierto es que la distancia con el resto de las regiones españolas cada vez es más estrecha, y en algunos casos se ha “estancado”, como decía ayer el líder de la oposición, Javier Esparza. Hay numerosos ejemplos, como la pérdida de valor de la sanidad navarra, comenzando por la falta de recursos en la atención primaria y siguiendo por unas listas de espera exageradas; la política fiscal implantada en la pasada legislatura, que ha posicionado a los navarros al frente del ranking de los que más impuestos pagan, no es la mejor política en tiempos de crisis; y la política de pactos con formaciones como Bildu o Podemos, opositores a cualquier obra estratégica para el futuro de la comunidad, como el Tren de Alta Velocidad o Canal de Navarra supone un lastre para el desarrollo de Navarra.