"La descoordinación en emergencias es una línea muy delgada, entre la vida y la muerte"

Publicado el 14/10/2021 a las 06:00
Más de 1.600 guardias civiles, más de 1.000 policías forales, además de policías nacionales y municipales y seguimos sin compartir información de emergencias. En resumen, millones y millones del erario público para seguir descoordinados. Qué menos que armonizar un trabajo del que dependen vidas humanas y olvidarse del color de los uniformes. Ante una urgencia a vida o muerte, nadie repara en si el color de quien acude es rojo o verde. Lo que reclama es ayuda, rapidez y coordinación. Han pasado dos años y el coronel jefe de la Guardia Civil insiste en que sigue sin compartirse cierta información entre los cuerpos, crucial para una mejor atención. Pero va el político de turno, el consejero de Interior, Javier Remírez, y en lugar de entonar el “mea culpa”, manifiesta su plena satisfacción con la coordinación policial. Aunque está dispuesto a mejorarla. En qué quedamos. Ya va dos años tarde. Porque la descoordinación en emergencias es una línea muy delgada, entre la vida y la muerte.