"El colapso británico subraya la irracionalidad de la ruptura del mercado único"
El desabastecimiento que vive el Reino Unido añade una imprevisión significativa en la desconexión y el cierre de fronteras por el brexit. Y subraya la irracionalidad de la ruptura del mercado único

Publicado el 30/09/2021 a las 06:00
El desabastecimiento que padece el Reino Unido es efecto de la carencia de conductores de camiones que antes provenían de los países de la UE y que a causa de la pandemia volvieron a sus lugares de origen no pudiendo regresar después por el brexit. El problema en la distribución de combustible dificulta aun más la comercialización de bienes de consumo, al tiempo que contrae la movilidad de la población. El déficit es estructural en el Reino Unido, y a él se suma la falta de operarios en distintos gremios de la construcción, en la hostelería y el comercio, y también en la agricultura y la ganadería. Sin que pueda descartarse que tal carencia afecte también a puestos de trabajo más cualificados. La determinación de los perfiles profesionales que cada economía nacional precisa en cada momento interpela siempre al sistema educativo, inerme para adelantarse a las necesidades cambiantes del mercado de trabajo. En este caso el Reino Unido añade una imprevisión significativa en la desconexión y el cierre de fronteras que ha supuesto el brexit. Subrayando la irracionalidad de la ruptura del mercado único. El colapso actual no tiene fácil salida ni una solución inmediata. El recurso a conductores militares, la oferta de visados para tres meses o la aplicación de excepciones y tramitaciones exprés de los requisitos del brexit solo podrá atenuar el problema. La manifiesta incapacidad de Londres para corregir siquiera en algo el rumbo trazado por referéndum en junio de 2016, y la puesta en juego de una mayoría conservadora que solo imagina continuar en el poder tras las murallas del brexit no permiten atisbar una rectificación de fondo. Pero aunque lo ocurrido bajo el mandato de Boris Johnson genere una cierta satisfacción entre los europeístas y en los actuales países de la UE, en tanto que certifica el fracaso del absurdo, no es bueno para Europa que la economía del Reino Unido se vea lastrada por el brexit. Al margen de que la UE deba dejar que sea Londres quien se esfuerce en salir de su propio atolladero. Además, la Europa continental debe tener en cuenta lo ocurrido al otro lado del Canal para hacer inventario de su fuerza de trabajo.