"Llega el viajero a Vilanova de Arousa con un doble propósito: comer buen marisco y visitar el monumento a Julio Camba"

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Jose María Romera

Actualizado el 20/09/2021 a las 08:16

Llega el viajero a Vilanova de Arousa con un doble propósito: comer buen marisco y visitar el monumento a Julio Camba. El culto literario a Camba es bastante reciente. Hace treinta o cuarenta años era raro encontrar en las librerías alguno de sus libros, y abundaban los profesores de literatura que lo ignoraban todo acerca de él. La memoria de Camba, tan reconocido en vida por los lectores, parecía condenada a un ocaso tan injusto como definitivo. Pero he aquí que las últimas generaciones de columnistas lo han ido recuperando con tal fervor que han hecho de él una especie de santo patrón del gremio. Pero volvamos a la visita. No tarda el viajero en dar con el monumento a Valle-Inclán, el otro hijo ilustre de la villa. Según los mapas, el de Camba no puede estar lejos. Para cerciorarse decide preguntar a una pareja de policías municipales que ha encontrado al paso. “¿Julio Camba?”, le responde extrañado uno de ellos. “¿Una escultura? No, no me suena. ¿Y a ti?”, se dirige al otro, quien niega con la cabeza al tiempo que se encoge de hombros. Insiste el viajero: “Sí, hombre, tiene que estar por aquí cerca, la estatua de un hombre calvo, sentado, con un periódico en la mano”. El primer policía se rasca la nuca. “Como no sea ese de ahí”, y señala en la acera de enfrente la figura grotesca del Momo, una especie de extraterrestre orondo que los vilanovenses sacan a pasear en los carnavales para después quemarlo. Mejor no insistir. El viajero decide continuar su pesquisa sin ayuda de las fuerzas del orden. Al instante, a menos de cincuenta metros, tropieza con un busto de Julio Camba. Y siguiendo el paseo llega, a un par de manzanas, a un pequeño parque presidido por el monumento que andaba buscando. A Camba, que descreía de la gloria del escritor, la situación le habría hecho gracia. Hay que reconocer el generoso comportamiento del pueblo de Vilanova con Camba en materia de mobiliario urbano; pero piensa el viajero que no estaría de más que el ayuntamiento revisara los programas de formación de sus policías. No solo para completar el homenaje a sus escritores, sino para optimizar el servicio cultural al turista. No todo va a ser marisco.

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