"La capacidad de movilización del secesionismo va a la baja"

La capacidad de movilización del secesionismo va a la baja. El independentismo excluye a los no independentistas de su futuro, pero ni aun así logra proyectar unidad hacia sus incondicionales

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Editorial DN

Publicado el 12/09/2021 a las 06:00

La capacidad de movilización del secesionismo va a la baja, tal como quedó reflejado en los actos de la Diada, que culminaron con una manifestación convocada por ANC, Òmnium y la Asociación de Municipios Independentistas, a la que acudieron los miembros del Gobierno de la Generalitat. Una movilización que no pudo acallar la división existente entre los dos socios del Ejecutivo autonómico -ERC y Junts-, el abucheo que se había llevado Oriol Junqueras en el Fossar de les Moreres, la actuación paralela de Arran, las barricadas de los CDR y las dificultades que encontraron los responsables no independentistas para significarse en una jornada que el secesionismo ha conseguido hacer suya desde 2012. Las llamadas a la unidad entre los independentistas fueron nuevamente reveladoras de sus diferencias. Pero sobre todo atestiguaron una vez más que para las organizaciones partidarias de romper con España, el resto de las opciones políticas, la otra mitad de la ciudadanía, no forma parte de su ecuación de futuro. La unidad demandada excluye a quienes no desean la desconexión de Cataluña respecto al Estado constitucional y al resto del país. Mucho más a quienes se oponen abiertamente a tal propósito. Aunque esa exclusión tampoco es suficiente para que la mayoría política secesionista cuaje en una estrategia conjunta tras el fracaso de su descabellada intentona de 2017 para proclamar la independencia unilateralmente. La falta de conexión con la realidad en la que vive la política catalana tiene costes irreparables que afectan a la convivencia, la economía y el bienestar social. La división entre los secesionistas no es un fenómeno genérico, sino que da lugar a un dibujo muy elocuente. Tal como ha quedado demostrado esta misma semana con la polémica sobre la ampliación del Prat. Los secesionistas siguen buscando cualquier excusa para arremeter de forma victimista contra el Estado. Por más que se empeñe el presidente Sánchez en la mesa de diálogo que está prevista que se reúna esta semana, resulta muy difícil imaginar qué futuro puede tener con un independentismo catalán insaciable que no se ha movido un ápice de su deseo rupturista con España.

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