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La ofensiva talibán para controlar Afganistán se abre paso con la retirada de Estados Unidos

La ofensiva talibán para controlar el país se abre paso con la retirada de Estado Unidos y desborda a las fuerzas gubernamentales. La decisión de la Casa Blanca añade aún más incertidumbre

Avatar del Editorial DNEditorial DN12/08/2021
El repliegue de EEUU, comprometido por Biden, deja vía libre a los talibán para redoblar su ofensiva en Afganistán. El país fue una monarquía hasta 1973; el derrocamiento de Zahir Shah dio paso a una caótica república que a su vez cedió a la invasión soviética de 1979. Pero Moscú nunca tomó realmente posesión de Afganistán y fue derrotado por los resistentes en los momentos cruciales. Aquella invasión agónica dificultaba el fin de la guerra fría y Gorbachov trató de desprenderse del problema y las últimas tropas soviéticas abandonaron Afganistán en 1989, quedando el país en manos de las tribus y las etnias, señores de la guerra, que nunca habían perdido todo el control, y que a partir de 1990 rivalizaron con los talibanes, radicalizados por Arabia Saudita, que se hicieron con el poder. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 en los EE UU, cometidos por terroristas comandados por Bin Laden, protegido por los talibanes, provocaron la ‘Operación Libertad Duradera’, un ataque masivo del Ejército EEUU, que alegó legítima defensa. En 2003, se implicó la OTAN. El objetivo de los aliados era detener a Bin Laden y a otros dirigentes de Al Qaeda y derrocar el gobierno del Emirato Islámico. La guerra contra los talibanes fue en paralelo a un intento de reconstrucción política, en forma de democracia parlamentaria, extendiendo las libertades civiles y formando al Ejército. Pero aquella ficción, basada en un Gobierno débil y en unas milicias poco motivadas, nunca arrancó del todo, ni siquiera cuando los Estados Unidos, apremiados por su propia opinión pública, creyeron llegada la hora de abandonar el país. Trump tomó la decisión y Biden no se ha retractado: la defensa del régimen han de hacerla los afganos; EE UU ya ha gastado un billón de dólares y ha sacrificado miles de vidas. Y tras fracasar las negociaciones con los talibanes, la retirada está a punto de consumarse. Pero en apenas una semana, los talibanes ya controlan el 65% del país, han desbordado a las fuerzas gubernamentales y amenazan con tomar el poder en pocos días. Unos cuantos colaboradores con las fuerzas internacionales han podido salir del país, pero se prepara una debacle. Y Afganistán entrará en un oscuro túnel, después del sacrificio estéril de la población civil.
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