"Los precios de la energía por las nubes"
El aumento del precio de la gasolina se suma este verano a la subida del precio de la factura de la luz, en un periodo en el que las familias planean sus viajes vacacionales

Publicado el 05/08/2021 a las 04:00
El mes de agosto ha arrancado con los precios de la energía por las nubes, sin que la ciudadanía consiga entender lo que ocurre. El precio de la luz ha alcanzado los 106,27 euros por megavatio, el segundo valor más caro de la historia, un precio que triplica el de agosto de 2020. Las razones que se aportan son las fuertes subidas del gas y de los derechos de emisión de CO2, así como la caída de la producción de energías renovables. Las organizaciones de consumidores han pedido que se mantenga de forma permanente la bajada temporal del IVA al 10%, pero en realidad los precios elevados se deben no sólo a los impuestos sino al sistema vigente de subasta, impuesto en toda Europa, que establece como precio de la energía el de mayor coste que contribuye a satisfacer la demanda en cada momento. En España, el llamado “mix energético”, las fuentes de energía que satisfacen la demanda encarece más el precio que en otros países. Las quejas del Gobierno español por esta situación y la exigencia de que se cambie el modelo han sido débiles y poco audibles. En cuanto al transporte por carretera, la gasolina ha aumentado su precio un 21% respecto al mismo mes del año pasado, lo que supone que llenar un depósito de gasolina de un automóvil cueste cerca de 13 euros más caro que en agosto de 2020 y 11 euros si se trata de un vehículo diésel. La OPEP redujo la producción por la pandemia, y aunque la decisión de incrementarla está tomada, todavía no se ha hecho sentir en los mercados, muy sensibles a las subidas, pero muy lentos a la hora de ajustar los precios a la baja. Estamos en manos de un oscuro oligopolio de oferta, y la Unión Europea no ha encontrado el modo de racionalizar este mercado, con el arma que podría hundirlo si acelera la electrificación de los coches. La ciudadanía está siendo maltratada por prácticas económicas viciadas y no se advierte que la UE ni el Gobierno salgan con la debida energía a defenderla. Y en un momento de crisis social, con miles de familias españolas con grandes dificultades para llegar a fin de mes.