Esa foto, un lápiz y un cuaderno

Publicado el 28/04/2021 a las 08:14
No sé dónde estará esa fotografía, pero hoy no me la quito de la cabeza. Aparece David con ocho o nueve años, sentado en la grada del patio del colegio de Artajona con una libreta apoyada en las rodillas y un lápiz en la mano. Mira a la pista. Creo que era Semana Santa y que jugábamos un torneo de futbito contra pueblos vecinos. Todo un acontecimiento para unos niños como nosotros. Pero él no quiso jugarlo. David se dedicó todo el fin de semana a tomar sus notas de los partidos y a escribir después sus crónicas. Él prefirió contarlo.
David siempre llevó el periodismo muy dentro. Y lo llevó muy lejos. Ha muerto en Burkina Faso pero no ha sido el Periodismo el que ha llevado lejos a David, fue él quien llevó el Periodismo muy lejos. Al sitio del que nunca tenía que haberse ido, el Periodismo de “ir, ver y contar” a cualquier lugar del planeta donde esté ocurriendo algo. A los que van muy pocos y donde solo lo bordan los elegidos como él. David iba para dar voz a las víctimas a las que no se suele visitar para preguntarles cómo están y después contarlo al mundo. Para mostrar también los claroscuros y los porqués de las personas más temidas, a los que tenía el valor de hacer las preguntas que pocos se atrevían a hacer. Y las hacía de frente. Como era él. De los que iban de cara, con una humildad y una humanidad fuera de lo común. Con el mismo saber estar frente a un talibán armado con un kalashnikov que disfrazado de medieval en Artajona con una cerveza en la mano. Presumía de pueblo, y en el pueblo presumíamos de él. Era un tipo excepcional. Nada de lo que se diga estos días estará de más. Y siempre dispuesto, con su sonrisa y un “qué pasa crack”. Todo esto lo hacía aún más grande de lo que era. Porque David era grande, enorme. Y a sus 44 años lo vivía todo con la misma pasión con la que aquella fría mañana de Semana Santa tomaba notas en el patio de Artajona. Descansa en paz, amigo.
