Volkswagen, el coche eléctrico y Navarra; las incógnitas que están por resolver
Grandes empresas, Gobierno de España y comunidades autónomas, en este triángulo de poderes se diseña el futuro de la industria

Actualizado el 07/03/2021 a las 22:33
Seat y Volkswagen son noticia estos días por la vista del rey Felipe VI y del presidente del Gobierno Pedro Sánchez a la factoría de Seat en Martorell en el 70 aniversario de la firma. Allí les esperaba el presidente de la multinacional germana, Herbert Diess, mientras se convertía en noticia la impresentable ausencia política de la Generalitat en el acto.
El anuncio de la futura fabricación de un coche eléctrico de pequeño tamaño era la guinda de una visita poco fructífera en decisiones concretas más allá de los titulares. Una visita, en cualquier caso, rastreada con lupa desde el mundo económico en Navarra, que se juega mucho en esta apuesta.
Y hubo detalles preocupantes en el contexto de la siempre difícil (tensa dirían algunos) relación de Seat con Landaben. Ni rastro de presencia protocolaria de VW-Navarra en el encuentro. No estaban invitados. Una ausencia que, según quienes conocen los entresijos, produjo un sutil malestar en Pamplona, de esos que no trascienden pero existen.
Landaben, futuro cercano y futuro por despejar. Es cierto que el futuro cercano de la planta navarra que dirige Emilio Sáenz parece despejado si la recuperación económica tras la pandemia sigue su curso ascendente. A los dos modelos actuales de la planta (T-Cross y Polo) se unirá incluso un tercero en otoño (un SUV coupé).
Pero, más allá, falta por resolver el futuro a medio y largo plazo de Landaben ya que toda la industria automovilística va camino de una transformación radical con la llegada del coche eléctrico. De hecho, todas los grandes fabricantes y sus proveedores aceleran sus estrategias de movilidad eléctrica.
En este momento clave además van a contar con el impulso y el dinero que viene de la Unión Europea, decidida a que los fondos para la recuperación económica (“Next Generation”) se centren en generar un sistema económico más sostenible. El coche eléctrico está en primera línea de esta carrera para recibir los fondos europeos en juego.
Asegurar toda la cadena de valor. En el caso que nos interesa, el de Volkswagen, la firma germana está liderando un España, a través de su filial Seat, todo un macro proyecto que se va conociendo y filtrando a cuentagotas. Terminará, por supuesto, en la fabricación del vehículo, un modelo pequeño, pero se quiere extender por toda la “cadena de valor” de esta industria. Esa que empieza con una mina de litio en Extremadura (el elemento básico para las baterías), seguirá por una gran fábrica de baterías eléctricas y contempla también favorecer los puntos de recarga por todo el país para hacer posible la generalización del coche eléctrico.
Sin todas estas piezas en funcionamiento no hay proyecto que se sostenga. Se conoce ya alguno de los potentes socios que se han sumado a este idea, como Iberdrola (proveedor de puntos de recarga), Telefónica (conectividad 5G), Caixabank (financiación y medios de pago), y las grandes firmas proveedores del sector como Gestamp o Antolín.
¿Dónde queda Navarra en esta estrategia? Para empezar, la Comunidad foral está bien posicionada porque justo alberga una planta de automóviles de VW en España. Buen punto de partida, aunque insuficiente.
El objetivo económico y político ahora es conseguir que en Landaben aterrice un coche eléctrico a medio plazo. Y eso hoy no está asegurado, a pesar de la excelente disposición de la planta y de sus equipo humano.
De hecho, VWno ha confirmado oficialmente todavía ninguna decisión sobre donde fabricará su coche eléctrico de pequeño tamaño que ha anunciado ya para 2025 y a un precio de 20.000 euros. La presidenta María Chivite ya adelantó hace un mes que VW Navarra podría acoger este modelo, aunque sonaba más a una aspiración que a una realidad y no ha habido noticias desde entonces.
Al margen de la planta de Landaben, la apuesta industrial del Gobierno foral en este terreno pasa por una fábrica de ensamblaje de baterías con socios como Ingeteam, Fagor Ederlan y Sodena. Ojo, no es una fábrica de baterías. Éstas construyen celdas de iones de litio y luego existen otras plantas que ensamblan estas celdas cerca de las plantas de automoción. A una de estas piezas auxiliares es a la que aspira hoy Navarra, una iniciativa de unos 80 millones de euros que crearía entre 50 y 100 puestos de trabajo.
Luego vendrá analizar cómo queda todo el sector de proveedores, muy preocupados con la nueva anatomía del coche eléctrico.
Un triángulo de poderes y el empuje necesario. En definitiva, todo el proyecto alrededor del coche eléctrico de Seat-VW en España está en plena ebullición. En estos momentos hay muchos planes sobre la mesa, pero ninguno está cerrado y atado. Al contrario. Casi todo está en el aire. Financiación, plazos, ubicaciones, etc. Aquí cobran sentido las palabras del presidente del comité de empresa de VW-Navarra, Alfredo Morales al reprochar que sobre el coche eléctrico para Landaben “se habla mucho y se concreta poco”. Tiene toda la razón.
En cualquier caso, el plan alrededor de la movilidad eléctrica se está diseñando en unos pocos despachos de grandes empresas pero también desde el Gobierno de España y sus ministerios y desde los distintos gobiernos autonómicos.
En este triángulo de poderes está en juego el reparto del pastel de los fondos europeos para financiar toda esta transformación. Quién más fuerza tenga para tirar de la cuerda para su lado saldrá victorioso. Y, como siempre en este terreno, la transparencia del proceso brilla por su ausencia, lo que abona las suspicacias de todo tipo. Aquí, Navarra y su Gobierno tienen que jugar sus cartas a fondo como ya han hecho Seat y Cataluña. Este es el momento de poner toda la carne en el asador y sumar esfuerzos.