“Nos creemos lo que dice la ciencia, pero el mundo ha empezado a quebrarse y ya se le intuyen las grietas”
Artículo de opinión de Chapu Apaolaza

Actualizado el 05/03/2021 a las 16:45
Uno de enero, dos de febrero, uno de marzo, uno de marzo, uno de marzo, uno de marzo y así consecutivamente hasta hoy que es uno de marzo, de nuevo. Es uno de marzo, como siempre, y un vecino de Marchamalo es el primer paciente de Castilla-La Mancha con Covid. Apunta la noticia que no presenta patologías asociadas. Fernando Simón puntualiza que no es lo mismo morir de coronavirus que con coronavirus y que el virus no va volando por ahí. Enviaría a su hijo a una manifestación. Ponerse una mascarilla no vale la pena. Los guantes son cosa de locos y serán dos o tres casos. Dicen que nos va la vida en la movilización del 8-M, dicen que no hay transmisión asintomática y en la tele se habla de la falsa de sensación de confianza. Cuentan que lo de China es una gripe agravada y que China lo está haciendo muy bien. Nos creemos lo que dice la ciencia, pero el mundo ya ha empezado a quebrarse y se le intuyen las grietas. Pronto estallará. Cuando le preguntan sobre el virus chino, la doctora Susana responde con evasivas y hace como que no pasa nada, pero al despedirse, acaricia la frente de sus nietas, detiene la mano un instante como si quisiera notar algo. Les está tomando la temperatura y en ese momento, le cruza una sombra por la mirada. “Dicen que está todo bien, hijos”. Hay cinco casos en Madrid, varios de ellos en Torrejón y otros cinco del resto de España.
No sabemos aún lo que es un respirador. Ángela hace planes para el verano. A las horas en punto, el vehículo Zamboni alisa metódicamente la pista del Palacio de Hielo de Madrid en círculos concéntricos y, cuando termina, las adolescentes retoman sus piruetas. En los respaldos de los bancos se aman los chavales con toda la boca y sobre ellos, disparan los almendros su ametralladora de flores blancas. Las embarazadas deciden el nombre de su primer hijo y, mientras tanto, en los pasillos de las residencias, en las ambulancias, en los pulsadores del ascensor de los bloques de pisos, la muerte toma caprichosas posiciones. Hace un año que es marzo. Abril nos va a parecer mentira.