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Opinión
OPINIÓN

La crisis de 2020

Una vez que pase la crisis sanitaria, occidente se va a olvidar de China y se va a producir una reindustrialización de Europa y Estados Unidos

Patxi Aranguren.
Patxi Aranguren.
Actualizada 28/04/2020 a las 06:00

La crisis actual puede que no llegue a ser catastrófica, pero sus efectos económicos sí que van a ser considerables. El suceso más parecido con el que podemos compararla, el crash financiero de 2008, gestó un cambio intenso en la economía del planeta. Se pasó de un crecimiento relativamente alto y una moderada inflación a otro anémico y con deflación. El mundo no volvió a ser igual al que había sido antes de ese año. La pandemia del coronavirus Covid-19 también está provocando un terremoto que se va a traducir en una recesión de mayor intensidad que la de 2008, por la súbita y generalizada destrucción de empleo, aunque va a tener una menor duración. No obstante, el impacto de la epidemia va a ser muy profundo, porque puede dejar tocado el propio sistema capitalista.

Se van a producir profundos cambios. Nada va a volver a ser lo mismo. Las grandes empresas tendrán que repensar dónde y cómo producen. Una vez que pase la crisis sanitaria, occidente se va a olvidar de China y se va a producir una reindustrialización de Europa y Estados Unidos. Porque las empresas se han dado cuenta del peligro que tiene sumar dependencia y lejanía. Porque las cadenas de producción nacionales se paralizan en caso de una pandemia. A través del planeta circula una corriente de desenganche. Incluso antes de la crisis muchas multinacionales con sede en Estados Unidos ya estaban reconsiderando su dependencia de China. No es que la globalización se revierta. Es una realidad que no tiene marcha atrás. Y probablemente la mayoría de las economías tardarán entre dos y tres años en regresar a los niveles de producción que tenían antes de la epidemia.

En cuanto a la economía española, hay voces que alertan del hundimiento que sufrirá este año ante el impacto económico del coronavirus. Diferentes organismos de análisis no descartan una caída de nuestra economía de hasta un 10% para el primer trimestre. El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, ya señaló que España se enfrenta a su peor crisis económica desde la Guerra civil. El gran elemento de incertidumbre es cuánto tiempo durará el confinamiento, porque el coste de paralizar el país va a ser muy elevado. Esta crisis puede hacer perder más de un 8% del PIB de España en el conjunto del año. Lo único positivo es que se espera que la pandemia tenga una duración corta y que España comience a registrar tasas positivas de avances en el cuarto trimestre del año, ya que la salida de la recesión puede ser en “V”.

La agencia de rating S&P también ha estimado que el impacto de la pandemia de coronavirus en España va a ser muy duro, afectando sobre todo al empleo. Esta agencia de calificación de riegos ha elevado la tasa de desempleo del 14,1% de 2019 al 14,7% en 2020, para alcanzar el 15,6% en 2021. La reducción a partir de entonces sería muy gradual, al 15,2% en 2022 y al 15% en 2023.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señaló a España como una de las economías que más sufrirían el impacto de esta crisis, como consecuencia de un tejido productivo muy dependiente del turismo, uno de los sectores más golpeados. El organismo calcula que un mes de confinamiento puede suponer un recorte de 2 puntos al PIB de los países desarrollados.

Mientras persistan las duras medidas de contención, mayor será el número de empresas que deban cerrar y mayor la destrucción permanente de puestos de trabajo. Los planes de choque impulsados por el Gobierno español y la Unión Europea para contener el impacto económico de esta pandemia podría llegar a mitigar el golpe sobre el consumo o el empleo a la mitad a costa de disparar el déficit público. La UE se está preparando para suspender las reglas fiscales que obligan a reducir el déficit y el Gobierno español ha activado los servicios públicos de empleo para reconocer las prestaciones para los 3,5 millones de trabajadores afectados a los que se ha reconducido a ERTEs como alternativa al despido. Habrá 200.000 millones en garantías del Banco Europeo de Inversiones, otros 100.000 millones en créditos para pagar las prestaciones por desempleo y 250.000 millones del mecanismo de rescate (Mede). Un parche de medio billón de euros que en realidad son, casi en su totalidad, créditos y garantías.

El efecto conjunto de las medidas adoptadas por la UE y el Gobierno de España puede ser considerable, porque a cambio de un coste elevado en términos de aumento del déficit público, la caída del consumo privado en 2020 puede reducirse en algo menos de la mitad respecto al escenario sin medidas. El plan de choque podría también reducir la caída del PIB de España. Pero hay que resaltar la incertidumbre que rodea a la pandemia y sus efectos, a la espera de ver su duración y la efectividad de las medidas tomadas, o el peligro de que se produzca un nuevo brote en otoño.

Patxi Aranguren Martiarena. Economista.

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