La función de las Cinco Llagas se debe celebrar

Actualizado el 08/04/2020 a las 06:00
Si hace unas pocas semanas nos hubieran dicho que un virus nos iba a cerrar el mundo habríamos contestado que eso era algo impensable porque las epidemias eran cosa del pasado y en pleno siglo XXI tal cosa no podía suceder. Y la realidad es que el Domingo de Ramos hemos comenzado nuestra cuarta semana de confinamiento domiciliario y nos han anunciado que éste, como poco, se prolongará hasta el día 26 y no sabemos ni cómo ni cuándo podremos a volver a nuestra vida normal, ni cómo será ésta en el futuro. Y, ahora, como nuestra primera obligación es permanecer en nuestras casas, se han suspendido todos los actos procesionales y las celebraciones penitenciales de la Semana Santa y sus ceremonias litúrgicas las vamos a tener que seguir a través de los medios de comunicación: televisión, radio o Internet.
Pero en Pamplona hay un acto que se celebra todos los Jueves Santo y que no puede ser suprimido por la pandemia del covid-19. Me estoy refiriendo a la renovación del voto de las Cinco Llagas que el Ayuntamiento realiza, en nombre de la ciudad, de manera ininterrumpida desde el año 1601, en acción de gracias por la erradicación de la peste bubónica que amenazó a nuestra ciudad en aquel momento.
Entonces era una ciudad amurallada y en los cuatro últimos años del siglo XVI sus puertas permanecieron cerradas y se puso guardia en ellas para impedir que entrara la peste pero, en 1599, una mujer del barrio de la Magdalena se infectó y con ella la muerte burló la guardia e hizo estragos en la población llevándose a más de trescientos pamploneses.
En ese momento vivía en la ciudad un fraile franciscano que tuvo una visión del cielo en la que se le hizo portador del secreto por el que la peste moriría a las puertas de Pamplona y era este: que así como el pastor cura a las oveja, cuando tienen roña, con aceite, el Altísimo curaría a sus ovejas de la roña que tenían con el aceite de la misericordia de sus sagradas llagas y corona de espinas, si se ponía en los pechos de todos, tanto de los enfermos como de los sanos, las cinco llagas y la corona de espinas y las portaban durante quince días y hacían una procesión, como el Jueves Santo, llevando estas sagradas insignias en unas andas y después las dejaban en una capilla en memoria de tal merced. Si así lo hicieren, quince días después, se quitaría el mal y la pestilencia que había en la ciudad.
Tal fue la fe y devoción de los pamploneses en las promesas del fraile que cumplieron lo que este les dijo y su sacrificio no fue en balde, porque quince días después cesó radicalmente la peste en Pamplona.
Por eso, el Ayuntamiento se reunió en sesión el día 2 de septiembre de 1600 y acordó que para que hubiera perpetua memoria de este suceso tan milagroso, los regidores llevaran en adelante unas insignias o veneras de oro esculpidas en las que, en una cara, portaran las Cinco Llagas de Jesucristo Nuestro Señor y, en la otra, un león de argent con su corona real en campo azur, con las cadenas de Navarra por orla en campo de gules bermejo, que son las armas de Ia ciudad. Y que la venera del secretario del Ayuntamiento fuera un tercio menor que las demás. Y estas son las insignias que la Corporación sigue luciendo en la actualidad cuando sale en Cuerpo de Ciudad.
Desde aquel año de 1600 y hasta el año pasado, el Ayuntamiento ha acudido, de manera ininterrumpida, el día de Jueves Santo a la parroquia de San Agustín a conmemorar ese voto. Este año, cuando estamos viviendo unas circunstancias similares a las de entonces, no tendría sentido que se rompiera esta tradición secular. Y, por eso, así como, por el covid-19, el Congreso de los Diputados celebra plenos con un número mínimo de sus miembros y con todas las garantías para impedir el contagio, una parte de nuestra Corporación Municipal debe acudir a San Agustín el día de Jueves Santo a renovar ese voto y a pedir al Altísimo para que cese cuanto antes la actual pandemia que estamos sufriendo. Si no se hace así es que no hemos aprendido nada de esta difícil prueba en la que nos encontramos.
José Ignacio Palacios Zuasti Ex concejal del Ayuntamiento de Pamplona
