La moción de la vergüenza

Actualizado el 25/03/2020 a las 06:00
Día 11 del estado de alarma. Una pena que el pleno de la moción de censura en Estella fuera a puerta cerrada, porque impidió que Uxue Barkos y Adolfo Araiz aplaudieran entre el público, en primera fila, una gran interpretación de la obra Los tránsfugas y sus lacayos, con protagonismo especial de sus concejales. Con el país confinado, con los poderes públicos recomendando, ordenando y sancionando a quienes se saltan lo establecido, los concejales de Bildu, Geroa Bai y los dos tránsfugas de Estella abrieron la casa consistorial para rematar la operación y repartirse el poder. Está claro cuál era su prioridad. Y no es precisamente la de dar ejemplo a la población, quedándose en sus casas hasta que se levanten las restricciones. Este pasado fin de semana, Geroa Bai enviaba una nota a los medios: “Geroa Bai valora de forma muy positiva la respuesta ciudadana a las recomendaciones que las instituciones están dando para superar la crisis del coronavirus”. Hace falta mucho cuajo.