Ya nadie se llama Feli, Lucio o Pedro Juan
Una báscula industrial de forja sobre la que solíamos jugar mientras nuestras madres hacían la compra nos recibía, y un olor a cuba vieja y vino derramado nos llenaba los pulmones y el cerebro al entrar

Actualizado el 05/04/2019 a las 20:20
Hace no mucho pasé por mi antiguo barrio. Ya no queda prácticamente nada de lo que era: no está la calle de los muros de cemento, el puente de tubos que nos daba tanto miedo ha sido sustituido por uno mucho más seguro (y aburrido, dicho sea de...