La estacionalidad en los datos de paro

Actualizado el 04/08/2017 a las 13:42
Acabamos de conocer tanto los datos de la Encuesta de Población Activa del segundo trimestre como los últimos datos de paro registrado y como es habitual se pueden leer una multitud de interpretaciones. Para ayudar a interpretar los datos puede ser útil echar la vista atrás al histórico de datos de paro registrado y entender los mecanismos estacionales del mercado de trabajo.
Dos indicadores distintos y complementarios nos permiten conocer el estado del desempleo en España y en Navarra. Por un lado el Instituto Nacional de Estadística elabora trimestralmente la Encuesta de Población Activa (EPA), una completa radiografía del mercado de trabajo que sondea a 65.000 unidades familiares. Por otro, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social y los Servicios Públicos de Empleo de las CCAA publican todos los meses los datos de paro registrado: cuántas personas son demandantes de empleo al final de cada mes y cuántas de ellas están en situación de desempleo en esa fecha. Mientras que la EPA es una encuesta basada en una muestra, los datos de paro registrado son los datos de la población total.
Al tener una periodicidad mensual, los datos de paro registrado son estacionales, reflejan el comportamiento del mercado laboral distinto según el momento del año. A veces los titulares que leemos mensualmente pueden resultar confusos sin el contexto adecuado: sabemos que el paro lleva bajando sostenidamente desde 2013, pero de pronto unos meses se producen aumentos considerables del número de parados que no encajan en la tendencia lineal.
Para entender mejor la estacionalidad, los datos de paro se pueden agrupar por meses, en lugar de presentarlos como una línea continua. En el siguiente gráfico, cada casilla presenta el dato de variación mensual del número de parados en Navarra desde 2005 a 2017. Si las barras están por encima del 0 es que el paro aumenta (rojo) y si están por debajo de la línea de cero es que el paro disminuye (verde).
En algunos meses la estacionalidad está clara: enero es el peor mes para el paro (ha aumentado considerable todos los eneros desde 2006 hasta 2017), pero todo el trimestre final del año también suele registrar un aumento del desempleo en Navarra. Enero suele ser siempre mal mes para el empleo, sobre todo en el sector servicios, porque se dan de baja los contratos temporales de la campaña de Navidad. Por el contrario, abril, mayo y junio son inequívocamente buenos para el empleo, y lo fueron incluso en los peores años de la crisis, salvo alguna excepción. En estos meses el tirón de la mejora del paro de registrado lo provoca el sector de hostelería, que comienza con la campaña de Semana Santa y continúa con la contratación de personal para el verano.
Por ello, cuando mensualmente aparecen los datos de paro registrado por los Servicios Públicos de Empleo conviene ponerlos en el contexto del histórico de ese mes, para saber si es un dato especialmente bueno o malo. Por ejemplo, el pasado junio el paro bajó en Navarra en casi 1.000 personas. Un buen dato que queda sin embargo matizado en el contexto de los últimos años: desde 2012 la bajada del paro en junio ha sido mucho mayor y desde 2013 se observa una ralentización de la creación de empleo en este mes, dibujando una tendencia preocupante.
No sólo en Navarra el paro se comporta de forma estacional. El siguiente gráfico compara la evolución del paro registrado en Navarra (esta vez en % de variación, no en números absolutos) con el total de España. De nuevo, si la línea está por encima de 0 significa que se ha registrado más paro y si está por debajo es que el paro ha descendido en ese mes.
En general la tendencia estacional es similar en todos los meses, pero se puede observar alguna diferencia. Durante el comienzo de la crisis algunos meses “buenos” (marzo-mayo) fueron mejores en Navarra que en el resto de España, mientras que los meses “malos” (octubre-enero) fueron peores. Entre ellos, enero es durante todo el período analizado un mes más estacional en Navarra que en el resto de España. Sorprende también el comportamiento del mes de julio en los años previos a la crisis. Mientras que entre 2005 y 2008 en el resto de España apenas subía el paro en ese mes, en Navarra subió los cuatro años considerablemente (en torno al 5% respecto al mes anterior), para luego a partir de 2009 estabilizarse en torno al 0, igual que la tendencia estatal.
La estacionalidad afecta de manera distinta a hombres y mujeres. El gráfico siguiente desglosa por sexo los datos mensuales de evolución del paro en Navarra en el mismo período 2005-2017. Entre febrero y septiembre apenas se distinguen tendencias diferenciadas por sexo, pero en los meses de octubre a enero las diferencias son significativas. ¿Por qué en enero los datos de empleo son menos malos para los hombres que para las mujeres y en diciembre ocurre justo al contrario? Por las divisiones de género según sectores productivos: el sector servicios emplea a más mujeres que hombres y su estacionalidad relacionada con la campaña de Navidad es mucho mayor que otros sectores como la industria o la agricultura que apenas presentan diferencias en estos meses con el resto del año. Ocurre algo similar, pero de signo inverso, en octubre con el sector agrícola. Del mismo modo la destrucción de empleo de septiembre a diciembre durante los años de la crisis fue mucho más acusada para los hombres, debido al hundimiento del sector de la construcción, que también es muy estacional en los meses de invierno.
Finalmente, la estacionalidad también tiene un comportamiento diferenciado según los grupos de edad de los trabajadores. El siguiente gráfico representa los datos de paro registrado sólo en 2016, dividido por grupos de edad. Es significativo cómo mientras que los trabajadores de más de 55 años apenas se ven afectados por los ciclos estacionales y los que tienen entre 25 y 55 años siguen un patrón de estacionalidad similar al de la población en general, los picos estacionales para los menores de 24 años son muy acusados: el paro juvenil sube mucho en enero tras la campaña de Navidad, desciende notablemente en junio en preparación de la campaña de verano para rebotar con igual intensidad en septiembre. La explicación aquí hay que buscarla no sólo en el sector productivo sino también en el tipo de contrato, temporal y precario en los trabajadores jóvenes. Por el contrario a los trabajadores de más de 55 años apenas les afecta estacionalidad porque bien tienen contratos indefinidos, bien son parados de larga duración con grandes dificultades para encontrar trabajo.
Tener en cuenta que el empleo y el paro son estacionales, sobre todo en el sector servicios, ayuda a entender mejor las fluctuaciones mensuales de los datos de paro registrado y a separarlos de la tendencia general. La estacionalidad es clave para matizar los mensajes que nos llegan de las administraciones públicas, que tienden a enfatizar los datos de paro en los meses tradicionalmente buenos y a comunicar con un perfil más bajo los datos de meses tradicionalmente malos.