¡Marchando una de virus!

Actualizado el 24/05/2016 a las 06:00
Mi hijo pequeño, de 2 años y medio, se despertó de la siesta llorando. Se bajó de su silleta y vino a refugiarse en mi regazo. Estábamos en la comida de la Primera Comunión de la hija de una amiga mía y casi agradecí que el niño se quedara...