Mercados
La escalada bélica en Irán golpea al Ibex, que cae un 4,5% en la peor jornada desde los aranceles
El petróleo y el gas continúan desbocados y las Bolsas mundiales sufren un 'martes negro' ante el temor de que el conflicto se alargue


Publicado el 04/03/2026 a las 05:00
Temor total. Ese es el sentimiento que se ha instalado en los mercados mundiales ante el repunte de las tensiones geopolíticas en Irán. El miedo de los inversores a que la operación 'Furia Épica' de EEUU e Israel contra Irán se dilate más tiempo del previsto inicialmente y que conflicto se extienda a otros países de Oriente Medio desató este martes una jornada negra que se extendió más allá de las Bolsas y salpicó también a la deuda y a otros activos refugio como el oro y la plata.
Los números rojos se cebaron con especial virulencia con el Ibex-35, que encabezó los descensos en Europa firmando un descenso del 4,5% en su peor sesión desde la crisis arancelaria en abril del año pasado, cuando la referencia española cedió un 5,8% el Día de la Liberación y otro 5% la semana siguiente. Valores como Solaria y Acciona sufrieron caídas de doble dígito en una sesión en la que solo se libró Repsol con un repunte del 3,8%. Así las cosas, el selectivo nacional acumula desde el pasado viernes una caída del 7% % que le ha llevado a dilapidar las ganancias que llevaba acumuladas desde el comienzo del ejercicio.
El resto de índices continentales tampoco salieron indemnes de la oleada de ventas, con pérdidas del 4% en el caso del Ftse Mib italiano y del 3,5% en el del EuroStoxx 50, el Dax alemán y el Cac francés. Mientras, en Wall Street con datos a cierre europeo, el Dow Jones cedían un 1,4% y el S&P 500 un 1,3%.
Con unas perspectivas que apunta más a un recrudecimiento del conflicto que a una desescalada, la volatilidad se apoderó este martes del sentimiento de los inversores. Así lo reflejó este martes el índice Vix, conocido como el indicador del miedo, que rebotó un 26% hasta máximos que no alcanzaba desde finales de noviembre.
Más allá de la renta variable, el barril de Brent, de referencia en el Viejo Continente, sumó otro 7,5% hasta superar los 83 dólares -su mayor nivel desde julio de 2024- y el gas repuntó otro 25% tras conocerse el cierre de una de las mayores plantas de QatarEnergy.
La atención de los inversores está en las consecuencias que puede haber de un alza de precios del petróleo y el gas sostenidos. Si sube el precio del crudo, la inflación podría repuntar, complicando la hoja de ruta de los bancos centrales. "Aunque se trata de un shock inflacionario externo, la situación podría limitar la capacidad de los bancos centrales -en particular la Reserva Federal- para recortar tipos rápidamente, incluso a pesar de las revisiones a la baja en las previsiones de crecimiento", advierten Stanislas de Bailliencourt, director adjunto de inversiones en Sycomore (parte de Generali Investments).
De hecho, el impacto en los precios del gas es más pronunciado, especialmente en Europa, que depende en gran medida de las importaciones de GNL, ya que las reservas de gas están muy por debajo de los niveles del año pasado, en torno al 30% en la actualidad frente al 38% de hace un año, los diferenciales entre verano e invierno siguen siendo bajos y ahora existe una mayor competencia por los cargamentos de GNL disponibles.
Para los inversores lo relevante ahora desde el punto de vista económico es que no es necesario un cierre formal del estrecho de Ormuz para que el mercado reaccione. "Basta con que aumente el riesgo percibido - ataques, primas de seguro, decisiones de navieras de posponer tránsito- para que se produzca una disrupción 'de facto'", explica Agustín Bircher, director de Inversión de Santalucía Asset Management, quien agrega que la historia demuestra que el estrecho rara vez se cierra completamente, pero sí puede sufrir fricciones suficientes como para alterar expectativas y precios. "El escenario central es el de un shock de volatilidad más que de deterioro estructural. La clave estará en la duración del conflicto y en si se produce una disrupción sostenida de los flujos energéticos", agrega.
El mercado tampoco encontró consuelo en los metales preciosos: la onza de oro descendió un 3,50% hasta los 5.126 dólares mientras que la plata cedió un 6,95% hasta los 82,67 dólares. En el mercado de divisas, el euro se debilitó frente al dólar. La moneda comunitaria se intercambiaba a cierre de los parqués europeos a 1,158 billetes verdes.