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Carmen, la última de Imenasa
Después de casi 37 años, Carmen Arregui se acaba de jubilar de la fábrica de grúas para la construcción Liebherr. Entró cuando todavía era Imenasa y solo había 10 mujeres. Hoy de los 8 jefes de departamento, 5 son mujeres


Actualizado el 07/03/2026 a las 11:56
Carmen Arregui Labay apenas conocía Imenasa cuando atravesó su puerta el 2 de febrero de 1989. En el barrio de San Juan, la empresa ocupaba lo que hoy es el parque de Yamaguchi. Algo sí que había escuchado sobre Imenasa, como aquello que decían de su perro: “Metes más horas que el perro de Imenasa” o “Pasas más hambre que el perro de Imenasa”. También sabía que la empresa pertenecía al grupo que había fundado Félix Huarte. Pero hasta ahí. Quién le iba a decir que, cuando cruzó la puerta, en este caso hacia fuera, el pasado 16 de diciembre de 2025, cerraría una etapa de casi 37 años de vida profesional dedicada a una empresa en la que comenzó cuando era Imenasa y que abandonaba cuando las grúas que salen de su fábrica llevan el nombre de Liebherr.
A lo largo de este tiempo ha conocido el cambio de propiedad, que pasó del grupo Huarte a los alemanes de Liebherr, y tres ubicaciones diferentes: de San Juan pasó a la Avenida de Guipúzcoa (donde hoy está Refena) y, posteriormente, al polígono de Agustinos, donde está la sede actual. Carmen Arregui es la última persona que ha estado trabajando en las tres ubicaciones. Sí que todavía hay un par de trabajadores que pertenecieron a la empresa cuando todavía era Imenasa, pero nadie queda que haya pasado por las tres ubicaciones en las que vivió la empresa. Salvo Carmen Arregui, la última de la Imenasa que comenzó en el barrio de San Juan.
Esta pamplonesa que, aunque iba para profesora después de haber estudiado Magisterio, entró en Imenasa como recepcionista y pasó a ser una de las 10 mujeres que entonces había en una plantilla que no llegaba a los 250 trabajadores, lejos de los más de 1.000 que fueron en su día y 100 menos de los 350 de hoy. La presencia femenina fue aumentando con el tiempo, pero lo hizo lentamente en una empresa perteneciente a un sector, el del metal, muy masculino y más en aquellos tiempos. En 2006 llegaron a ser 13 las mujeres en la plantilla. A Carmen Arregui le gusta destacar que ahora, de 8 jefes de departamento, 5 son mujeres. “Había diferencias salariales con las mujeres y los trabajos para las mujeres eran menos atractivos. Hemos vivido una cultura muy masculina, pero nunca he tenido problemas. Antes hubiera sido imposible que hubiera más jefas que jefes y hoy hay hasta una jefa de producción. Ahora se están incorporando mujeres para puestos como logística, montaje eléctrico... En cuestión de tiempo, habrá también soldadoras y de otros oficios”, detalla.
La recién jubilada ha dejado atrás casi 37 años que son suficientes para haberse convertido en testigo de cambios que no solo tienen que ver con la presencia de la mujer en la empresa. Recuerda, sin ir más lejos, ese libro de registro de correo, donde apuntaba a boli (bic, para más señas) en cada línea cada paquete y todo el correo que recepcionaba en la empresa. “Cada pedido tenía una hoja con tres calcos que escribía con la máquina de escribir automática ‘brother’. Entraban unos 300 pedidos al día y tenía que registrar manualmente todo: facturas, cheques, cartas certificadas... Solo había un ordenador y era del informático”, explica.
Junto con la transformación vivida con la incorporación de la informática, recuerda también el cambio en el tratamiento a los jefes. Del don Jesús Echarte, mano derecha de Félix Huarte en su grupo industrial, o don Joaquín Echarte, su hijo, que fue director de la empresa, se pasó a llamar por el nombre de pila a los directivos cuando llegaron los alemanes, recuerda. “El trato con la dirección en la época de Imenasa era muy formal y la estructura estaba muy jerarquizada. Se veía una separación muy clara entre los operarios de la planta y los trabajadores de oficinas”, explica Carmen Arregui al echar la vista atrás.
LA PISCINA Y EL FRONTÓN
Con el traslado desde San Juan, donde habían comenzado la actividad en 1952 a las siguientes ubicaciones se dejaba atrás unas instalaciones que Carmen Arregui recuerda como “señoriales pero antiguas”. Estuvo solo dos semanas, ya que se incorporó cuando estaban preparando la mudanza a lo que hoy es Refena. Pero fue suficiente para comprobar que ahí estaban, aunque ya sin uso y a punto de derribarse, la piscina y el frontón de los que escuchaba hablar a sus compañeros. Y la famosa escuela de aprendices donde formaron a tantos trabajadores que salían para el grupo Huarte y para otras industrias. “El frontón tenía el techo en forma elíptica, que simulaba el movimiento de la pelota. Me contaban que las familias del barrio de San Juan iban allí a jugar y a bañarse, que era un lugar de esparcimiento social. Tenía compañeros que habían entrado con 16 años a la escuela de aprendices y que se habían quedado ahí a trabajar. Era lo que hoy es la formación dual”, dice.
Hoy no hay frontón, ni piscina, ni escuela de formación, pero sí que algunas de las ventajas de las que disfrutan los trabajadores de Liebherr tienen su origen en aquella Imenasa. “Las ventajas salariales que había en los comienzos eran mayores que las que tenía el resto de industrias, incluso que las de los trabajadores de la Diputación. Hoy se mantiene la concesión de dos pagas extras cuando te casas si llevas cinco años de antigüedad. También te conceden un préstamo de hasta 1.000 euros sin intereses para devolver hasta en 18 meses. Los logros sociales que disfrutamos se los debemos a quienes nos precedieron”, señala.
Otro de los cambios a los que asistió Carmen Arregui más recientemente ha sido el de la incorporación a la planta navarra de un español a la dirección general. Desde que en 1990 Liebherr adquiriera el 100% del capital, siempre la han ocupado dos directivos alemanes. Hasta que se incorporó el navarro, Gabriel Iturralde, quien compartió la dirección general con Helmut Döllerer. Cuando este se jubiló en 2025, fue sustituido por el también alemán Thilo Beneking, con quien Iturralde comparte actualmente la dirección general mancomunada.
ASPIRANTE A PROFESORA DE INGLÉS
Carmen Arregui Labay (Pamplona, 15-11-1961) iba para profesora de inglés. ¿Cómo llega a una fábrica de motos, de componentes de automoción y frenos? La respuesta están en los idiomas. La pequeña de una familia de tres hermanos, precedida por Marian y Peio, es hija de Modesto Arregui Elizondo, que fue jefe del parque móvil de Diputación, y Carmen Labay Rodrigo, ya fallecidos. Casada con Pablo Cruchaga Heredia, es madre de Gabriela (28) y de Anne (25). Después de estudiar en Ursulinas (hoy, Liceo Monjardín), eligió Magisterio por la rama de Geografía e Historia.
Pasó tres años en Inglaterra, se sacó los títulos correspondientes de inglés y regresó a Pamplona. Empezó a trabajar en la academia Don’t enseñando inglés, mientras se preparaba en International House para exámenes superiores. A esa academia llamaron un día desde Imenasa. Pedían a alguien que supiera inglés para un puesto de recepcionista. Se lo ofrecieron a ella. No era tan habitual como ahora el dominio de idiomas y Carmen Arregui también sabía francés y alemán. “Dudé porque no era para lo que me había preparado. Pero mi padre me animó. Él estaba muy ligado al mundo de la empresa y había conocido a Félix Huarte. Me entrevistaron en AIN(Asociación de la Industria de Navarra). Acababa de trasladarse a Cordovilla y llegar hasta allí por una carretera inhóspita parecía parte de la prueba. Después pasé a una entrevista con Joaquín Echarte. Su padre, Jesús Echarte, estaba traspasando la dirección a su hijo. Yo era ajena a este mundo, pero les encajé y empecé”, relata.
Llegó cuando Imenasa estaba haciendo las maletas para trasladarse a la Avenida de Guipúzcoa. “Iba con muchos nervios. Bajé con una cuñada de Echarte que trabajaba allí. Recuerdo hasta la ropa que llevaba, una falda de los años 80. Entré como recepcionista, pero fui asumiendo diferentes funciones en Personal, donde teníamos que hacer los listados de los empleados a mano... Con el tiempo empecé a colaborar también en temas comerciales, yendo a diferentes ferias. Además, trabajé en la oficina técnica traduciendo al inglés los manuales de instrucción de las grúas que se fabricaban en Pamplona. También atendía a los becarios que venían de fuera...”, relata.
Entre sus recuerdos, también están las preocupaciones de etapas difíciles, como cuando con la crisis de 2008 se pasó de fabricar 1.000 grúas al año a 200/300; o la huelga vivida en 2001 por la firma del convenio; o el ERTE de 2023 a 2025 que no finalizó en ERE... Pero ahora, cuando ha dicho adiós, se lleva en su recuerdo un trabajo gratificante en el que ha sido feliz, en su juventud y madurez. Y ya prejubilada afirma que lo que de verdad echa de menos es a las personas: “Porque he dejado compañeros y, también, amigos. Y eso es lo importante”.
Liebherr, herencia de Félix Huarte
Imenasa (Industrias Metálicas de Navarra SA) fue la primera industria del Grupo Huarte, propiedad de Félix Huarte, quien, además de su faceta empresarial, en 1964 llegó a vicepresidente de la Diputación foral de Navarra. La empresa constructora había nacido en 1927 como Huarte y Malumbres. Y en 1952 se constituía como compañía independiente Imenasa, en el barrio de San Juan, donde hoy está el parque Yamaguchi. Entonces Félix Huarte puso al frente como director a su yerno, el ingeniero Javier Vidal (casado con María Josefa Huarte), quien fue sustituido en 1955 por Jesús Echarte, que había empezado a trabajar antes en la empresa. Porque el origen de Imenasa es anterior a 1952. “Esta industria vio por primera vez la luz en 1928, en un local de la calle Descalzos. Nació para cubrir las necesidades de cerrajería que tenía Huarte y Malumbres en sus obras de construcción”. Lo contaba el propio Echarte en la biografía de Javier Paredes sobre Félix Huarte. Después, continúa, pasó a las calles Jarauta y Olite, hasta que en 1945 se instaló en el barrio de San Juan.
Recoge también Paredes el testimonio de Félix Huarte en el que explica que, a pesar de que Navarra era eminentemente agrícola, no dudó en instalarse en Pamplona “por el cariño a la tierra”. Para solventar la falta de personal especializado impulsó en las mismas instalaciones la Escuela de Formación Profesional San Francisco Javier que inauguró también en 1952, el 3 de diciembre, que contó con la colaboración de los Salesianos. Aquí se formaba a personas en oficios que luego se incorporaban a las empresas de grupo Huarte y a otras. En un momento como el actual, en el que la Formación Profesional Dual en Navarra vive una situación difícil motivada por desencuentros entre docentes y Administración, echar la vista puede resultar conveniente.


Aquel taller originario de Imenasa fue ampliando su actividad y llegó a fabricar metralletas y dos modelos de moto: Husor (por Huarte y Soriano, por Ricardo Soriano, con el que colaboró Félix Huarte) y la Iruña. Recuerda Echarte en el libro de Paredes, que a las motos le siguieron los embragues y las direcciones para los camiones Pegaso, y el inicio de la dedicación a la industria del automóvil en 1959. Esto supuso, explica el autor, pasar de 150 empleos a 1.200. Fue entonces cuando se produjo el desglose de actividades (y otras empresas) y se creó la división de grúas para la construcción en asociación con la multinacional alemana Liebherr.
LIEBHERR INDUSTRIAS METÁLICAS
Actividad. Fabricación de grúas torre y automontables para la construcción.
Dónde. Polígono de Agustinos. Ocupa 175.000 metros cuadrados de los que 30.000 están construidos.
Origen y evolución. 1952. El origen de Liebherr en Pamplona está en Imenasa (Industrias Metálicas de Navarra), empresa que nació en 1952, impulsada por Félix Huarte. Estaba ubicada en el barrio de San Juan (128.000 metros cuadrados), donde hoy está el parque de Yamaguchi. En 1989 pasó a la Avenida de Guipúzcoa (40.000 metros cuadrados) y en 1997 se traslada a la ubicación actual.
Empleo. 350 trabajadores.
Propiedad. La planta de Liebherr es propiedad del grupo alemán Liebherr. A finales de los años 50 del siglo pasado, Félix Huarte llegó a un acuerdo con el grupo Liebherr para la construcción bajo licencia de grúas torres. En 1987, Liebherr compra el 10% de Imenasa y en 1990 adquiere el resto de la propiedad. En 1993, pasa a llamarse Liebherr Industrias Metálicas SA. Liebherr, como era el Grupo Huarte, es una empresa familiar fundado por Hans Liebherr (1915-1993). En 1949, el empresario alemán fundó en 1949 una fábrica de maquinaria con su nombre, que luego sería también el de la planta navarra. Liebherr, en plena posguerra y con una Alemania en reconstrucción, regentaba el negocio de construcción de sus padres en el sur del país. Se dio cuenta de la falta de grúas para la construcción de viviendas y así fue cómo en 1949 desarrolló la primera grúa torre móvil. En 1954 inició la actividad de frigoríficos y en 1960 comenzó en tecnología aérea. Hoy, el grupo alemán, con sede en Suiza, sigue siendo familiar, como él exigió el fundador, y está dirigida por la segunda y tercera generación. En 2024 facturó 14.622 millones de euros y cuenta con más de 54.000 empleos.