Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Entrevista

Juan Miguel Floristán: “Me produce una gran tristeza que el Canal de Navarra siga sin culminarse”

El próximo viernes se entregará a Juan Miguel Floristán, director general de Vega Mayor (Florette Ibérica) hasta octubre del año pasado, el premio al Directivo del Año, un galardón a su dilatada trayectoria en el sector agroalimentario

Juan Miguel Floristán en un despacho de la oficinas de Florette en Pamplona
Juan Miguel Floristán en un despacho de la oficinas de Florette en PamplonaJesús Garzaron
  • C.L.
Actualizado el 05/09/2021 a las 09:46
Hace casi un año que Juan Miguel Floristán (Arguedas, 1955), fundador y exdirector general de Vega Mayor (Florette Ibérica), dejó la primera línea del frente para comenzar una “jubilación activa” que le ha permitido retomar algunas de sus aficiones y disfrutar más de la familia y los amigos. Eso no significa que haya aparcado totalmente su actividad profesional, ya que sigue trabajando diariamente a tiempo parcial como asesor de la empresa que dirigió. Con esta nueva etapa vital ha llegado también el momento de los reconocimientos, el último de los cuales le será entregado el próximo viernes. Se trata del Premio al Directivo del Año, un galardón impulsado por DN Management, (Diario de Navarra) y la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), que cuenta con el patrocinio del Departamento de Desarrollo Económico del Gobierno de Navarra, CaixaBank y Lexus.
Ya son tres galardones los que ha recibido en los últimos tiempos. ¿Cómo lo vive?
Es muy curioso, porque se han acumulado en dos años. Todos ellos son muy especiales porque han provenido del propio sector agroalimentario o de Navarra. Es una satisfacción y una responsabilidad. Son reconocimientos que hay que compartir con quienes te han ayudado. Este último premio es de los propios directivos de Navarra, lo cual me llena de orgullo.
¿Ha roto el estereotipo de que nadie puede ser profeta en su tierra?
Todo mi trabajo lo he desarrollado en Navarra. Me considero un privilegiado porque, siendo hijo de agricultor, he podido desarrollar toda mi carrera en proyectos vinculados al sector primario. Me siento plenamente satisfecho.
¿Fueron visionarios o locos con la creación de Vega Mayor?
Cualquiera que me conozca dirá de mí que soy una persona equilibrada. Fue José Javier Muerza quien me planteó este proyecto y me sonó bien. En aquellos años yo estaba muy cómodo trabajando en empresas públicas vinculadas al Gobierno de Navarra, pero entendía que había terminado una etapa. Llegó en un momento, con 32 años, en el que podía arriesgar. Mis propios padres y algunos compañeros de trabajo me decían no reconocerme con la decisión de crear Vega Mayor, pero yo confiaba mucho en José Javier. Nunca había pensado ni ser emprendedor, ni empresario. Me involucré, aunque no sin antes conocer el producto en Francia y hacer un plan de negocio.
¿Se puede decir que fue empresario por accidente?
Yo a veces lo digo. He pasado por distintas etapas como pseudofuncionario, emprendedor, empresario y, ahora, directivo. Lo que me impulsó fue la ilusión de crear valor en forma de empleo.
¿Le ha compensado el coste sobre su vida personal y familiar?
Nunca me he arrepentido. He disfrutado incluso en los momentos más difíciles. Todos las personas involucradas hemos dado lo mejor de nosotros mismos y puedo afirmar que a la gente se les conoce en los momentos difíciles, de los que pasamos muchos.
¿De dónde salió el nombre de Vega Mayor?
Fue un tema de debate entre los socios. Teníamos claro que el nombre debía estar vinculado a Navarra. Barajamos muchos y nos gustó la palabra vega porque estaba muy enraizada con la Ribera y la producción hortofrutícola. Y le añadimos un apellido al entender que teníamos que crecer.
¿Hay algún vínculo entre la marca Florette con su apellido?
Me lo han preguntado multitud de veces, incluso en Francia, donde radica esta empresa. Es una mera coincidencia. Cuando en 2000 pusimos en venta la empresa, el grupo Florette era líder del sector en Europa y nos decantamos por ellos por compartir filosofía de producto y estrategia.
¿Se imaginaba en 1988, cuando creó Vega Mayor, que el sector agroalimentario navarro iba a adquirir la envergadura actual?
Nunca. Cuando diseñamos los primeros planes de negocio sobre el papel no podíamos ni imaginar dónde podríamos llegar. Pensábamos que merecía la pena desarrollar el producto, pero proyectábamos poner en marcha una empresa de tamaño pequeño o mediano. Se nos escapó de las manos y fue un no poder parar. Lo más gratificante ha sido sacar adelante un proyecto de cero que abordaba unos riesgos que parecían inabordables en sus primeros años.
¿Tan complicado resultó?
En determinados momentos fue necesario enderezar el camino.
¿Recuerda alguno?
Hubo varios. El primero fue la producción agrícola, que por entonces en Navarra era intensiva y no encajaba con nuestras necesidades de disponer de producto todos los días. Eso nos llevó a crear una empresa de producción propia y formar a los agricultores en ese tipo de programaciones de cultivos. El segundo que hubo que resolver fue el de la logística en frío, que también era casi inexistente en España en aquella época. También lo resolvimos creando una empresa propia que nos daba servicio a nosotros y a terceros, una actividad que posteriormente externalizamos cuando aparecieron operadores especializados.
¿No pecaron de haberse adelantado demasiado a los tiempos?
Fue una pregunta que nos hicimos mucho tiempo. Desde la perspectiva actual, un poquito sí. Los primeros años fueron difíciles.
¿Y cuándo cambió la marea?
A partir de 1992, con las Olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla, se produjo un cambio de mentalidad y supuso un espaldarazo importante para nosotros. Fue el momento en el que despegó la demanda de este producto.
¿Durante los primeros años no pensaron nunca en tirar la toalla?
Fueron muy difíciles sobre todo del punto de vista financiero. La empresa nació de un grupo de amigos y lo que más nos preocupaba es que pudieran perder toda su inversión. Tanto ellos como nosotros confiamos plenamente en el proyecto y sin su apoyo hoy no estaríamos aquí. También fue crucial ganarse la confianza de las entidades financieras, que en algunos momentos llegamos a trabajar simultáneamente con quince distintas, dándoles toda la información. Antes incluso que al consejo de administración.
Por tanto, nunca contemplaron abandonar.
Algún socio llegó a ponerse nervioso y pensó en plantarse, pero tuvimos suerte y la actividad fue poco a poco remontando. Todo lo que generábamos lo consumíamos en necesidades de inversión para seguir el ritmo de crecimiento del mercado.
¿No repartían dividendos?
Entre los primeros socios e inversores no se repartió nunca dividendo. Ellos recuperaron su dinero con la venta a Florette en 2001.
Debieron hacer falta grandes dosis de diplomacia.
La clave era contar las cosas con mucha transparencia y el convencimiento de que los directivos confiábamos en el producto. Sabíamos que todo saldría adelante antes o después, lo que daba tranquilidad al accionista.
¿Cree que en la actualidad sería posible algo similar?
Hay una diferencia sustancial de aquella época a estos tiempos. Ahora se exige a las startups llegar rápidamente a la rentabilidad. En el inicio de Vega Mayor nos impulsaba más ver crecer día a día el proyecto que la rentabilidad del accionista. En nuestra caso el proyecto siempre ha sido prioritario.
¿Cómo les ha ayudado el Canal de Navarra?
Yo trabajé en el proyecto para desarrollar un canal a lo largo de Navarra, que me hace una ilusión tremenda. El agua es futuro y riqueza. Además permite retener a la población en las áreas rurales.
¿Avanza al ritmo adecuado?
Me duele mucho que para un proyecto tan importante como este hayan tenido que pasar cuarenta años y todavía no se haya culminado. Lo peor es que además continúe el debate político sobre cómo finalizar el Canal de Navarra. Debería existir un gran consenso político y social. La calidad del agua de boca y el desarrollo de un sector tan importante como el agroalimentario dependen de ello.
¿Se atreve a poner nota sobre la gestión del Canal de Navarra a los distintos gobiernos?
No voy a establecer diferencias. Todos los gobiernos, desde mi punto de vista, han tenido un suspenso. Puede que un suspenso alto, porque se han ido haciendo cosas, pero no al ritmo que la agroindustria necesita.
¿El sector agroalimentario está haciendo lo suficiente en digitalización y robotización?
Necesitamos avanzar más rápido sin duda. Un sector tan tradicional como el nuestro siempre va con un decalaje sobre los demás. La competitividad del futuro va a depender de lo que el sector sea capaz de hacer a través de la mecanización y las nuevas tecnologías.
¿Cómo afectarán estos cambios sobre el empleo?
No creo que se pierdan empleos, pero sí se van a necesitar unos trabajadores más cualificados, lo que permitirá también mejores salarios. La formación de los trabajadores en las empresas será clave.
¿Salen los jóvenes insuficientemente formados?
Nunca han salido de las universidades y centros de Formación Profesional personas mejor formadas, pero para determinadas tareas cuesta encontrar perfiles.
¿Por ejemplo?
Sobre todo en mantenimiento industrial. El sector está creciendo rápido y no pueden cubrirse todos los puestos.
¿Qué consejos daría a alguien que esté pensando en emprender?
Lo fundamental es rodearse de un buen equipo y que los escuchen. He conocido en los últimos años bastantes startups navarras que tienen grandes posibilidades. La sociedad navarra en su conjunto haría bien en apoyarlas y la Administración debería darles un empujón.
¿Es insuficiente con lo que se hace en la actualidad?
Me temo que sí. Todo lo que hagamos por desarrollar a emprendedores es garantía de futuro.
¿Para cuándo se espera el PERTE agroalimentario?
Estoy en el CNTA, que impulsa el proyecto que aspira a beneficiarse de los 1.000 millones en fondos europeos. Es una gran oportunidad que debemos aprovechar. Me gustaría ver cómo termina el tema de los PERTE. Hemos dado muchos tumbos y se nos han dado muchas informaciones. Las últimas noticias son que se aprobará en el último trimestre de este año. Lo importante será lograr la modernización del sector agroalimentario para ser competitivos.
¿Acaso está en peligro?
No hay duda de que se han hecho grandes esfuerzos para modernizarlo, pero hay que acelerar ese proceso con los fondos europeos.
¿El proyecto que lidera CNTA puede quedarse fuera del PERTE?
El Ministerio ha reconocido que el sector agroalimentario es el que más proyectos ha presentado. Hablaban de 150 y el nuestro es uno más. Parece ser que no se va a aprobar un PERTE con proyectos específicos, sino medidas de apoyo a aquellas empresas que realicen determinadas actividades. Todas las que lo hagan tendrán derecho a beneficiarse.
¿Cómo ve el futuro del sector?
Va a ser clave la colaboración. Han pasado los tiempos en los que los empresarios se metía cada uno en su casa. Ya no se pueden poner en marcha proyectos individuales y vivir ajeno a lo que ocurre puertas afuera. En Navarra contamos con instrumentos para fomentar esa colaboración, como, por ejemplo, el CNTA, Alinar o el clúster.

“Tengo una espina clavada de Sodena al no apoyarnos”

Presume de llevar una alimentación sana basada en verduras y pescado, aunque de vez en cuando la complementa con carne. ¿Sigue los consejos del ministro de Consumo?
(Se ríe) No, no, lo vengo haciendo así de toda la vida. Mi padre, que era agricultor, tenía una huerta debajo de casa. Prácticamente comíamos todos los días verdura fresca. No soy vegetariano, pero nunca he comido mucha carne.
¿El éxito de Vega Mayor llega por la creciente concienciación por una comida sana?
Así es. Todos los productos alimenticios que contribuyan a llevar una vida más sana y equilibrada tienen un buen futuro. Y nuestros productos han comulgado con ese principio desde la creación de Vega Mayor en 1988.
¿Y qué dice de la creciente preocupación con los plásticos?
Desde el año pasado todo nuestro plástico es 100% reciclable, además de que hemos reducido un 15% su gramaje de las bolsas. También situamos los centros de producción y transformación lo más cerca posible de los núcleos de consumo para reducir la huella de carbono.
¿Están trabajando en alguna alternativa a las bolsas de plástico?
Aunque estamos continuamente trabajando en ello, hoy no hay alternativas. Pero estoy convencido que habrá un desarrollo de nuevos tipos de envase para alimentación en pocos años. Por eso es tan importante contar con centros tecnológicos que estén continuamente innovando.
¿Siempre se comercializa el producto cerca de su producción?
En el 100%, no, es imposible. Nos tenemos que adaptar al sol y las diferentes zonas de cultivo. Priorizamos las zonas de cultivo a los mercados más próximos. En un porcentaje muy alto, la fábrica de Milagro suministra al mercado norte y la de Torrepacheco en Murcia, al Levante y a Andalucía.
¿Notan los efectos del cambio climático en su actividad?
Todavía no, pero estamos seguros de que nos va a afectar. Prevemos un encarecimiento de la materia prima, algo que tendrá un traslado al consumidor. Estamos muy concienciados con el problema y compartimos todos los compromisos de la Unión Europea en la materia.
Se le ve muy implicado con la empresa. ¿Fue difícil venderla a una multinacional francesa?
No fue fácil. Pusimos por delante los intereses del proyecto sobre los nuestros y tomamos la decisión de vender la empresa.
¿Qué diferencias hay entre la forma de entender los negocios en Francia y en España?
Los Pirineos son muy altos. Pensaba que la gestión de los negocios podía ser semejante en un sitio u otro, pero la realidad es que es completamente diferente. Francia es un país centralista y las decisiones se toman de forma colegiada tras muchísimos análisis. En España, sin obviar los análisis, en cuanto lo vemos, nos lanzamos a la piscina. Igual demasiado rápido. Aunque las reflexiones previas se comparten, la decisión es personal del responsable. Esa es la gran diferencia con la cultura francesa.
¿Cuando les adquirió Florette les impuso esa manera de trabajar?
Tengo que agradecer a Florette y su propietaria, la cooperativa Agrial, que tras la compra de Vega Mayor respetaran al equipo directivo. Yo pensaba que tarde o temprano me llegaría el relevo, pero no fue así. Confiaron en nosotros y no era algo fácil, porque en las negociaciones de la venta les apretamos todo lo que pudimos.
¿Funciona mejor la mentalidad española o la francesa?
Creo que Francia va a tener que espabilar. El mundo es global y todas las economías tienen que ser competitivas, algo en lo que Francia tiene un gran recorrido. España se tiene que olvidar de sus complejos porque cuenta con magníficos empresarios y profesionales.
¿Algo que envidiar a Francia?
Francia ha basado su desarrollo económico en sus grandes compañías, que actúan de tractores del resto del empresariado. Eso da una cierta envidia. Cada embajada francesa cuenta con un grupo de directivos, empresarios y profesionales que trabajan en ese país que dedican una parte de su tiempo en asesorar a otras empresas francesas que quieren introducirse en ese mercado. Es un modelo tremendamente interesante.
¿Cómo se mantuvo la sede de la empresa en Milagro?
Ha habido momentos cruciales que nos han permitido mantener la empresa en Navarra. La primera fue cuando tuvimos que ampliar las instalaciones iniciales con una nueva fábrica, lo que coincidió con el proceso de venta. Era relativamente fácil que el comprador decidiera irse. Antes de poner la empresa en venta, nos coordinamos con el Gobierno de Navarra para pactar una estrategia con el objetivo de que la construcción de la fábrica estuviera en marcha antes. Así condicionamos completamente la continuidad en Navarra.
¿Tuvieron ayuda de Sodena?
Es cierto que nos ayudaron en un momento crítico con la construcción de la nueva fábrica, pero no fue así al principio. Tengo una espina clavada porque en los momentos iniciales más difíciles de Vega Mayor nos acercamos a Sodena y no se quiso apoyarnos. Recuerdo que el informe con el que nos rechazaron era muy contundente y decía que no teníamos futuro. Y aquí estamos.
volver arriba

Activar Notificaciones