Agroalimentación
María Torres: "Vendía leche, pero para ser rentable decidí cerrar el circuito y hago queso"
Es ganadera, elaborada de queso y tiene una tienda donde los vende, además de otros productos agroalimentarios. Es uno de los operadores que cuenta con el nuevo sello de venta de proximidad de Navarra


Publicado el 19/06/2024 a las 05:00
María Torres Ustariz (Elbete, 41 años) desprende vitalidad. Esa primera impresión se confirma cuando cuenta que ha trabajado durante más de dos décadas como administrativa de lunes a viernes y como camarera todos los fines de semana. No es todo. María también madrugaba muchos días para atender un rebaño de 80 ovejas, que cuidaba con su marido, Juan Ángel Ormat. “Mi marido cayó enfermo hace unos ocho años. Trabajaba sacando leña del monte en una empresa. Nos planteamos quitar el ganado porque daba trabajo o aumentarlo y que él dejara su empleo”.
Optaron por lo segundo. Sus 80 ovejas se convirtieron en 400 y construyeron una nave en un paraje familiar. Pero María se dio cuenta enseguida de que “había que cerrar el circuito”. “ Vendiendo solo leche y algún cordero no íbamos bien. Trabajaba para el banco y para la industria a la que vendía la leche”, comenta.
La oportunidad le llegó hace año y medio, cuando se enteró que Ramón Aguirre, de la quesería Autxitxia de la localidad (un antiguo molino convertido en quesería) se iba a jubilar. No lo dudó y, durante seis meses, hasta marzo de 2023, fue su aprendiz hasta dominar cómo elaborar el queso, el requesón, y la cuajada que luego vende, junto a otros productos agroalimentarios, como espárragos de Navarra o membrillo. Lo hace en una pequeña tienda, en una zona de la misma quesería que está ubicada en una de las principales calles de la localidad.
Elizondo, con su presa txokoto en el río Baztan, recibe gran cantidad de turistas. A ellos vende el 90% de sus casi 4.000 kilos de queso. “Los turistas buscan mucho el producto local. Están más concienciados que la gente de aquí”, añade. Ahora proyecta vender online corderos y quesos. “El sello de venta directa y de proximidad es una ayuda para la venta. Me siento más valorada cuando vendo mi queso a alguien que repite y repite. El beneficio se ha multiplicado por dos. Ahora trabajo de domingo a domingo, pero es para mi familia y no para otros”.
