Empresas navarras
Un simple currante que se lanzó a cumplir su sueño tras 19 años en nómina
Ulartec fabrica cargadores de coches eléctricos tanto para particulares como empresas. Tras nueve años de crecimiento sostenido desde su creación, da empleo a 25 personas e invierte entre el 10% y el 20% de su facturación en I+D


Actualizado el 23/03/2026 a las 16:02
Joseba Ulayar Polido (Etxarri Aranatz, 1979) era un currante más de una empresa que fabricaba distintos tipos de maquinaria. Especialista en la programación de autómatas, llevaba 19 años en nómina cuando las desavenencias entre los socios abocaron a la compañía al cierre. No le hubiera costado ningún esfuerzo encontrar otro trabajo similar por la gran demanda que existe de personas con su perfil y experiencia, pero llevaba unos años con una persistente idea rondando en la cabeza.
Todo venía de su convencimiento de que el coche eléctrico acabaría imponiéndose al de combustión. Puede decirse que era lo que los anglosajones denominan un 'early adopter', personas entusiastas que adoptan un avance tecnológico cuando todavía no ha alcanzado su madurez. En 2011 compró su primer coche de baterías, un Nissan Leaf, cuando la infraestructura de recarga en carretera era inexistente y la autonomía de sus 24 kWh de capacidad daban para recorrer entre 100 y 150 kilómetros. Nada de eso le hizo desistir. “Creo que fue el primer Leaf que se vendió en Pamplona”, admite con un punto de orgullo.
Estaba “convencidísimo” de que, pese a todos los inconvenientes iniciales, era lo que se iba a imponer “por lo sencillo y lo eficiente que es”. No se arrugó ante las dificultades que se presentaban en su uso diario, especialmente a la hora de recargar. Los cargadores que entonces había en el mercado eran muy caros y nada prácticos, poco más que un enchufe especial para los coches eléctricos. La escasa autonomía de su Nissan Leaf le obligaba a cargar en casa, en el trabajo y hasta en casa de sus padres, por lo que empezó a construirse sus propios cargadores artesanales. Se diseñó un aparato muy fiable, robusto y, sobre todo, flexible para evitar sobrecargas que hicieran saltar los plomos. Mientras las soluciones comerciales disponibles fiaban todo a que el usuario no demandara más potencia eléctrica de la que disponía por contrato, Ulayar ideó la forma de que todo ese trabajo lo hiciera automáticamente el cargador. El objetivo era priorizar el consumo doméstico sobre la carga del coche, de forma que el cargador era capaz de destinar a la batería solo la potencia que quedaba libre en la vivienda. Evitaba así que saltara el diferencial y la instalación perdiera de golpe el suministro por exceso de consumo cuando, por ejemplo, encendía el horno mientras el vehículo estaba enchufado.
Se trataba de un concepto muy práctico que los “cuatro frikis” que en aquellos años tenían un coche eléctrico querían en sus hogares. Las peticiones para que Joseba Ulayar fabricara mas cargadores iban llegando por grupos de WhatsApp y foros especializados que reunían a una pequeña, pero creciente comunidad de usuarios. “Fui optimizando el diseño, incorporando nuevas características que me pedían y así, sin buscarlo, el producto se convirtió en algo suficientemente maduro”, recuerda. Aquella época coincidió con el cierre de la empresa en la que trabajaba y tuvo que afrontar el dilema de buscar un nuevo empleo o probar suerte como empresario para comercializar su cargador. “Había opciones y había mercado suficiente para intentarlo. Era ahora o nunca”, confiesa.
La piscina tenía agua, pero tampoco era un paso fácil de dar. La familia y los amigos no terminaban de verlo claro, sobre todo porque no le faltaban buenas ofertas de trabajo y no le hacía falta meterse en aventuras. “La única que me animaba de verdad era mi mujer, que creía en mí más que yo mismo. Me decía ‘sí, hombre, sí, que ya saldrá, tú tira’”, rememora que le alentaba su esposa, la arquitecta Raquel Aramendía Cordovín. La idea original no pecaba de ambiciosa. Joseba Ulayar se puso como meta producir unos 50 cargadores al mes, suficiente para proporcionarle unos ingresos dignos y pagar la nómina de un par de empleados “como mucho”. Para minimizar los gastos, el negocio echó a andar en el garaje de su casa en Ayegui, que tuvo que ser adaptado mediante un proyecto firmado por su mujer.
“Empezar requirió un poquito de inversión para las certificaciones y los ensayos de laboratorio. Fue la primera barrera que tuvimos que saltar al principio para de verdad montar la empresa y hacerlo todo legal y bien”, comenta. Así nació Ulartec (https://policharger.com/) en 2017, un proyecto sin mayor ambición que el trabajo bien hecho. Aquel embrión de empresa dio sus primeros pasos tirando de unos ahorros que Joseba Ulayar tenía con su mujer y “alguna cosilla” que le dejaron sus padres. Lo que no previeron es que el mercado iba a acoger “muy bien” el producto, mucho mejor de lo que esperaban, lo que les obligó a crecer “muy rápido”. Ulartec avanzaba a toda máquina. Sin embargo, ese ímpetu tenía su reverso: “Los primeros años hizo falta mucha liquidez para poder funcionar. Las cuentas iban muy bien, pero requería mucho dinero para multiplicar la producción, contratar personal y comprar materiales. Era un saco sin fondo”. No quedó otra que reinvertir todo en la empresa año tras año hasta que la demanda “comenzó a estabilizarse”.
Aquella fue una temporada agobiante, aunque en ningún momento se plantearon ampliar capital o incorporar algún socio inversor que compartiera el esfuerzo. Tenían claro que la empresa debía ser fiel a sí misma, sin interferencias externas. Fueron seis años en los que no pudieron beneficiarse de ninguna ayuda pública, ya que las convocatorias existentes no les encajaban. “Ahora que hacemos mucho más I+D, sí que estamos en algunos proyectos que van subvencionados y en colaboración con centros tecnológicos”, explica Joseba Ulayar. Según comenta, Ulartec destina actualmente entre el 10% y el 20% de su facturación en proyectos de I+D. Tampoco fue agradable la etapa de la escasez de componentes y microchips que se vivió hace “cuatro o cinco años”. “De repente, los plazos de ciertas piezas electrónicas pasaron de dos meses a año y medio. Si te pillan con el pie cambiado, te pueden paralizar el negocio”, recuerda. Ulartec tuvo que tirar de donde se pudo y buscar proveedores alternativos para salvar aquel match point.
La situación actual es mucho más tranquila con una producción mensual se sitúa en unos mil cargadores, aunque han llegado a registrar picos de 1.400 cargadores. Alcanzar ese volumen ha requerido aumentar la plantilla y ampliar las instalaciones del polígono Cañada Real de Imas, a donde tuvieron que trasladarse. Actualmente tienen en nómina a 25 personas, a las que se suman algunas más de subcontratas y cuatro alumnos en prácticas, dos ingenieros y dos técnicos. Joseba Ulayar reconoce que cada vez está más difícil encontrar personal técnico, pero añade que han logrado configurar una plantilla mayoritariamente integrada por gente de Ayegui y sus alrededores. Siempre están a la caza de buenos profesionales y en cuanto alguno de los alumnos en prácticas demuestra su valía, intentan ficharlo.
Lo más llamativo de Ulartec es su capacidad para competir sin complejos con auténticos gigantes, multinacionales que cuentan con muchísimos más medios. Joseba Ulayar lo atribuye a dos pilares: la personalización del producto y el servicio postventa. No le hacen ascos a ningún pedido y pueden entregar en dos días un equipo que, por ejemplo, tenga dos mangueras con distintas longitudes o incorporarle una base de schuco para cargar el patinete o la bici. “Los instaladores agradecen mucho que siempre les cogemos a la primera cuando tienen dudas o problemas. Les contesta un técnico que conoce el producto y es capaz de resolver la cuestión. Fabricantes siempre va a haber mil, chinos, alemanes y de todas partes, pero ninguno nos iguala en servicio”, zanja.
"Sacar adelante una empresa requiere no mirar al reloj"
¿Qué recuerda del nacimiento de Ulartec?
No tenía formación empresarial sino técnica y tocó aprender sobre la marcha de muchas cosas. Al principio, era necesario hacer de todo. Tuve que aprender dedicándole muchas horas. Con los años y el crecimiento, ya pudimos tener personal para contabilidad, administración o comercial.
¿Cómo fue lidiar con el papeleo y la burocracia?
No es que se den muchas facilidades, pero hay que aprender a lidiar con ello. La experiencia es que te exigen veinte veces el mismo papel. Hacienda o la Seguridad Social tienen todos los datos, pero parece que no hablan entre ellos. Se podría mejorar con la tecnología que hay hoy en día, que hubiera una base de datos común. Es un poco desesperante y, como se suele decir, “la contable no trabaja para mí, trabaja para Hacienda”.
¿Qué le aconsejaría a una persona que se plantee emprender?
Primero, asegurarse de que hay demanda para su producto o servicio. Se va a encontrar con muchas trabas y muchas pegas, así que la clave está en si le motiva lo suficiente el proyecto. Si te gusta lo que haces y no miras al reloj, ya sean ocho, diez o quince horas, entonces sí le animaría.
Ahora que la empresa está consolidada, ¿hacia dónde va a ir Ulartec en los próximos años?
Somos fuertes en equipos para uso residencial y empresarial, pero en los próximos años vamos a sacar más producto enfocado al uso público. Son cargadores que llevan aparejado la gestión de los datos que hay en la nube, los pagos y los servicios asociados que se pueden desarrollar. Es algo que estamos trabajando mucho para expandir el negocio.
¿Han pensado dar el paso para internacionalizarse?
No tenemos prisa. Hemos llegado a vender a Francia y algunos países de Sudamérica, pero estamos centrados en el mercado nacional. Nuestra fortaleza es el servicio postventa, por lo que expandirnos fuera nos obligaría a incorporar idiomas y personal para cubrir distintas franjas horarias.
¿Cómo han evolucionado sus cargadores estos años?
Primero era el control dinámico de carga y luego vino la combinación con los paneles fotovoltaicos. Después los clientes querían ver su cargador desde el móvil. Implementamos la conectividad por bluetooth y wifi. Por otra parte, las empresas con varios cargadores pueden gestionar el uso de sus trabajadores con un historial de gastos y ahorros.
CLAVES
1 Propiedad. Joseba Ulayar Polido tiene el 100% del capital.
2 Creación. Ulartec (https://policharger.com/) fue constituida en 2017 en Ayegui.
3 Producto. Fabrican unos mil cargadores Policharger al mes. Su negocio está orientado al comprador privado tanto de particular como empresa.
4 Mercado. El 95% de su producción se vende en España.
5 I+D. Entre el 10% y el 20% de la facturación va a I+D.
6 Plantilla. Está formada por 25 personas, en su mayoría técnicos e ingenieros.