Cierre de BSH
Trabajadores de BSH: "Estamos muy agradecidos de que nos respalde toda esta gente frente al cierre"
Todavía muy descolocados ante el anuncio de cierre, los empleados de BSH Esquíroz han contado con el apoyo de amigos y familiares, así como de trabajadores de otras empresas industriales


Publicado el 22/12/2024 a las 05:00
“Nos sentimos muy arropados gracias a toda esta gente. No solo están nuestras familias y amigos, sino también personas de otras fábricas que se han unido a la nuestra lucha por el empleo en Navarra”, ha comentado José Javier Gutiérrez, un trabajador de BSH de 49 años que lleva trabajando en Esquíroz desde los 22 años. Todavía incapaces de digerir el golpe que se han llevado el lunes, algunos no albergan esperanzas de que se pueda revertir la decisión de cierre, ya que una multinacional alemana como BSH no suele dar marcha atrás. La resignación es habitual en estos casos, así como el convencimiento de que les tocará “empezar de cero”.
Empujando un carrito doble con sus hijas de año y medio y dos meses, Eneko Viana ha participado en la manifestación acompañado de su mujer, Leyre Azcona. Este trabajador de BSH de 43 años ha comentado que llevaban tiempo “viendo venir” un ajuste de mayor o menor calado, pero nunca imaginaba un cierre. “Estos últimos años ha ido bajando la producción y los trabajadores eventuales. Tampoco llegaban nuevas inversiones. Estaban dejando morir poco a poco la planta”, ha lamentado.
Ha sido una decadencia que había comenzado hace “seis o siete años” y que es “exactamente igual” a lo que sucedió en la fábrica de Villatuerta cerrada en 2014 y de la que proviene Eneko Viana. Esperaba poder “desconectar” un poco durante la Navidad en compañía de la familia. En su caso, tenía “la suerte” de que su pareja tiene otro trabajo, lo que les da algo de margen para estar más tranquilos. “Lo que tenga que ser, será”, se ha despedido estoicamente.
Encaramado a una valla para sacar una foto de la manifestación con el móvil y con una camiseta verde fosforito repleta de reivindicaciones escritas con rotulador, Raúl Lara Jiménez, de 49 años y residente en Noáin, ha admitido que aún no ha logrado “asimilar” el disgusto. “La verdad que no lo esperábamos ni de coña. Sí que veíamos que la multinacional no estaba potenciando el volumen de trabajo ni traía nuevos productos para lanzar al mercado”, ha reconocido este trabajador de BSH con dos hijos de 15 y 12 años y 30 años de antigüedad en la planta de Esquíroz.
Según ha relatado Raúl Lara, lo que creían que se estaba fraguando era un ajuste de personal con un recorte “del 15% al 20% de la plantilla”, pero en ningún caso el cierre. El multitudinario apoyo de personas allegadas y trabajadores de otras empresas industriales en la manifestación le ha llegado al alma y se ha mostrado muy agradecido. Por el contrario, estaba muy enfadado con la multinacional BSH, cuyos representantes les echaron “un órdago” y marcharse después sin ánimo de negociar: “Estamos todos a una y vamos a agotar todas la vías a ver si de alguna forma la empresa recula”.