Industria
BSH: el gigante que creció desde la Super Ser
Las historia navarra de BSH empezó a escribirse en 1989 cuando compró Safel, heredera de las empresas del grupo Orbaiceta. Con el cierre en 2025 de la planta de Esquíroz, el grupo dirá adiós a 35 años de andadura en la comunidad


Actualizado el 17/12/2024 a las 09:25
El próximo cierre de la planta de Esquíroz, heredera de la antigua Superser de Cordovilla, anunciado este lunes por BSH, supondrá la desaparición de la última fábrica que el grupo industrial alemán nacido en 1967 a partir de la joint venture que crearon al 50% las compañías Robert Bosh y Siemens, mantenía en la comunidad ligada a la pujante industria electrodoméstica. El cierre de Esquíroz, previsto para el 16 de junio de 2025, llegará tras la clausura de las plantas de Etxarri Aranatz (2004) y Villatuerta (2014). Será el punto y final a la historia navarra de BSH, dedicado al desarrollo, fabricación y venta de electrodomésticos para el hogar. Una historia que el grupo alemán empezó a escribir hace ahora 35 años cuando tras la reconversión de la línea blanca iniciaba su expansión por España adquiriendo en 1989 la mayoría del capital de la aragonesa Balay y comprando, ese mismo año, el grupo Safel (Sociedad Anónima de Fabricantes de Electrodomésticos), creado a partir de las empresas del grupo Orbaiceta. Sus fundadores, los hermanos Ignacio y Javier, lo iniciaron fabricando ciclomotores marca Ser en una bajera de la calle Aralar pero no tardaron en diversificar el negocio con la fabricación de estufas de butano. Aunque lo quisieron hacer, también, bajo la marca Ser la patente de la Cadena Ser lo impidió y terminó naciendo Super Ser.
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DE LAS ESTUFAS DE LA SUPER SAR A AGNI
El éxito de las estufas fue tal (se llegaron a vender 40.000 estufas al año) que tuvieron que buscar un local más grande. Fue así como llegaron a las históricas instalaciones de Cordovilla con el traslado a un nuevo edificio que fue inaugurado el 25 de julio de 1963. Super Ser fue una de las empresas que se acogió al Programa de Promoción Industrial (PPI) puesto en marcha en 1964 para industrializar Navarra. Terminó comprando a su competidora Agni, nacida en Estella, y que en 1950 había registrado la primera marca de lavadoras, Agni, en homenaje a Angelines y su esposo Nicolás Ruiz de Alda, fallecidos en accidente de aviación e impulsor él de la fabricación de este electrodoméstico. También, la fábrica de cocinas Corcho de Santander que había iniciado su andadura en 1989, en el taller de calderería y plomería de Domingo Corcho de la Vega, Crolls de Reus...
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Super Ser, con unos 1.500 trabajadores y donde un operario de la cadena de montaje podía cobrar unas 25.000 pesetas al mes, un salario muy superior al que ofrecían el resto de las empresas del sector, llegó a situarse como la tercera empresa de Navarra por volumen de empleo, solo por detrás de la fábrica de automóviles Auti (actual Volkswagen) y la mina de Potasas. Había logrado convertirse en un fabricante de referencia en España de electrodomésticos de línea blanca exportando a 30 países. Vendía desde al norte de África y América Latina a países del este de Europa, en la órbita soviética. El éxito fue tal que llevó a Gila a colarse en los hogares españoles con la frase “Moraleja, compre una Agni y tire la vieja”.
LLEGÓ LA CRISIS, LA PLANTA DE ESQUÍROZ y BSH
En los 70 llegó la crisis del sector y los conflictos laborales en forma de huelgas que terminaron derivando en la venta de la empresa al Gobierno de Navarra. Super Ser pasó a ser Safel. El grupo tenía entonces más de 5.000 empleados de los que 1.500 trabajaban en Pamplona y 1.000 en Estella. Cuando la propiedad estaba en manos del Gobierno de Navarra fue cuando se construyó la fábrica de Esquíroz (1984) para poder trasladar la producción a una planta nueva. Con una planta moderna, en 1989 el Gobierno vendió la empresa al grupo alemán Bosch Siemens y las naves de Cordovilla se quedaron en manos del Ejecutivo. BSH ganó la puja a la francesa Thompson en una operación salpicada por el cobro de comisiones que años después terminó desencadenando la dimisión del entonces presidente del Gobierno foral Javier Otano.
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De Safel, con plantas además de en Villatuerta en Pamplona y Santander, salieron productos que se comercializaban bajo las marcas Agni, Corcho, Crolls y Super Ser. En 1989 BSH compró el grupo vasco navarro de pequeños electrodomésticos Ufesa, nacido en 1963 y con plantas en Etxarri Aranatz y Vitoria. Tres lustros tardó el grupo alemán en cerrar la planta navarra tras deslocalizar la producción a China e indemnizar o reubicar a sus 160 trabajadores. El segundo cierre en llegar fue el de Villatuerta, donde BSH reinventó en 2009 la vieja planta de Estella con un lavavajillas compacto como apuesta de futuro por su exclusividad mundial. Pero la alegría no duró demasiado y en 2012 llegó el primer despido colectivo en una planta que empezó su reestructuración en 2007. Desde entonces recortó mediante prejubilaciones y bajas incentivas un tercio de la plantilla que por entonces se situaba en casi 300 puestos. De los 180 empleados con los que salió de aquella reconversión, terminó en 2014 con 97 a los que la dirección les garantizó un empleo en Esquíroz.
El éxito de la estufa catalítica de Agni
La fábrica de Super Ser fue la plasmación de un sueño del empresario navarro Ignacio Orbaiceta. El negocio ganó notoriedad cuando empezaron a fabricar estufas de butano, que por aquel entonces ya se estaban vendiendo en la vecina Francia y en Italia. Fue antes de la llegada de BSH. De la mano de Agni, que nació en Estella en 1949, y su famosa estufa catalítica terminaron calentando miles de hogares. El ciclo del que sin duda terminó siendo el producto estrella del Grupo Safel, donde se integraron Super Ser y Agni, entre otras, arrancó en 1961. En los años ochenta, su época dorada, se llegaron a fabricar medio millón por ejercicio. La aventura terminó en 2008 con 15 millones de unidades vendidas en 47 años.