Mazazo para la industria navarra

El inesperado anuncio del cierre de BSH Esquíroz por parte de la multinacional alemana dibuja un duro panorama para los cerca de mil empleos directos e indirectos de una factoría histórica

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Editorial DN

Publicado el 16/12/2024 a las 20:13

Este lunes 16 de diciembre pasará a la historia foral como uno de los días más tristes para la industria navarra. El anuncio del cierre inesperado de la fábrica BSH en Esquíroz supone un final estrepitoso para uno de los puntales del desarrollismo industrial que catapultó a la Comunidad foral en los años 60. 

De aquella mítica Superser con sede en Cordovilla, que llegó a ser el tercer mayor empleador de Navarra, se pasó a la planta actual en Esquíroz, que hoy ve con desolación la pérdida de 655 empleos directos. Un millar si se incluyen los indirectos en forma de proveedores. 

Las dificultades por las que atravesaba la fábrica eran conocidas, en especial al arrastrar un ERTE desde tiempo atrás y al constatar que la producción de frigoríficos y lavavajillas compactos había descendido a la mitad. Sin embargo, esta pérdida de competitividad no hacía prever un cierre inmediato como el anunciado ayer por la multinacional alemana dueña de la marca. 

Es cierto que la actividad se mantendrá durante seis meses tras abrirse el periodo legal de consultas. Sin embargo, la noticia ha caído como un mazazo en la plantilla y en el mundo empresarial foral, ya de por sí azorado tras conocerse hace unos días el traslado de la sede social de Berlys a Madrid en busca de mayor crecimiento y mejores vientos fiscales. 

El comité de BSH Esquíroz no ha tardado en hacer un llamamiento al Gobierno de Navarra pidiendo su implicación y el respaldo a los intereses de los trabajadores. Y el Ejecutivo que preside María Chivite recoge el guante y apunta hacia el salvamento del mayor número de empleos posible. Difícil misión y de futuro incierto. Sorprende, eso sí, la crítica de la presidenta a la multinacional por haberse enterado por carta en un asunto en el que el Gobierno debió estar más vigilante. 

En un mundo globalizado e interconectado hay tantas dificultades y amenazas como necesidad de apoyar a nuestro tejido empresarial. De ahí que haya que volver a poner sobre la mesa la llamada de socorro que la patronal navarra lleva repitiendo desde hace años en pos de un mejor trato impositivo y eliminación de trabas por parte del Gobierno.

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