Rioverde, más de 40 millones de tarros de pepinillos, cebollitas, y banderillas al año

En los años 60 el pepinillo representaba la segunda renta agraria en La Rioja, por detrás dela viña. Hoy su cultivo ha desaparecido y se importa de países como India

Rafael Torres Caballero, director general de Rioverde
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Rafael Torres Caballero, director general de Rioverde
Rafael Torres Caballero, director general de Rioverde

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M. Carmen Garde

Publicado el 16/09/2023 a las 05:00

Hubo un tiempo en el que el pepinillo era un cultivo casi tan importante como la viña en La Rioja. Suponía la segunda renta agrícola en la ribera del río Ebro. Hoy, el pepinillo ha desaparecido del mapa agrario, no sólo de la comunidad vecina, sino de casi toda España, debido a su elevada exigencia de mano de obra. Rioverde importa este encurtido de países como India, que llega en barco, dentro de contenedores y conservado en salmuera. “El kilo de pepino cuesta poco más de un euro y te tienes que agachar más de 100 veces para coger un kilo. Luego, cuanto más pequeño más vale”, comenta el director general de Rioverde, Rafael Torres. Con preocupación, comenta que “cada vez resulta más difícil encontrar materia prima” y que este año “ha sido horrible en todos los productos” con los que trabajan.

A final de los años 60, los productores de pepinillos riojanos se fueron agrupando para crear empresas comercializadoras. Riojalna y Asperio fueron dos pioneras en pasteurizar y envasar este producto en tarros de cristal. Con el tiempo, en 1976, varios profesionales vinculados a estas empresas fundaron Comercial Rioverde.

La empresa, cuyo accionariado se mantiene en familias fundadoras, facturó el año pasado 25 millones por la venta de unos 40 millones de frascos de encurtidos con unos 180 gramos de producto. Para este ejercicio, solo los encurtidos, sin incluir las ventas que generen Bajamar y Calzado, la firma prevé aumentar las ventas a los 26 millones de euros.

Rafael Torres, un cordobés de la anchoa al encurtido

Rafael Torres Caballero (Córdoba, 1 de julio de 1972) trabajaba en la empresa conservera de anchoas Yurrita (Motriko, Guipúzcoa) cuando, hace cuatro años, una empresa de selección de personal contactó con él y le ofreció dirigir Río Verde. Aceptó el reto y fichó en septiembre de 2019. Licenciado en empresariales por la Universidad de Córdoba, su trayectoria se ha centrado en la industria agroalimentaria, especialmente ligada al pescado y, en particular, a la anchoa. Su vocación laboral le viene en buena parte por su padre, Rafael Torres Collado, que también ha sido directivo en empresas sector, entre ellas de la navarra Xaltelmar, la división de ahumados de la navarra Martiko, que englobaba a la gaditana Selectos de Barbate, donde trabajó el hijo. Casado y padre de cuatro niñas, ha vivido en Málaga, San Sebastián y ahora Logroño, pero enseguida añade que está “bien” en el norte “pero mi casa está en Córdoba”.

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