Maneras de emprender
La canadiense que hizo del yoga su hogar en Huarte
Aunque llegó a Pamplona de forma temporal, Ashley Dawn ha dado vida a un centro de yoga que se ha convertido en su casa


Publicado el 25/04/2025 a las 19:00
Pumori es un monte del Himalaya cuyo nombre en el idioma sherpa significa “hija de la montaña”. Cuando una amiga se lo contó, Ashley Dawn (Canadá, 1991) supo que había dado con el nombre para el centro de yoga que soñaba con inaugurar en Navarra. Aunque confiesa que siempre le ha encantado mudarse, tras vivir en varias ciudades canadienses, de donde es originaria, y cruzar el charco para mudarse primero a Londres y después a Escocia, Francia y España, halló en Pamplona un hogar. “La razón por la que me enamoré de Navarra es por su cercanía al monte y la conexión con las montañas. Pamplona está en una situación privilegiada”, explica. Esta enamorada de la naturaleza consiguió inaugurar su sala de yoga “hija de la montaña” – Pumori- en septiembre de 2021 en Huarte. Desde ahí, sentada sobre una manta en el suelo, nos relata su historia.
Cuenta que pisó España por primera vez en 2014 cuando vino a visitar a la familia de su novio, al que conoció en Londres. Él, guipuzcoano de nacimiento, pero que se crió en Miranda de Ebro, ya había visitado Pamplona en varias ocasiones. “Yo solo en San Fermín”, confiesa Ashley. Pero mientras él buscaba un trabajo en el sector de las renovables, Pamplona se les apareció como destino idóneo para establecerse. Era 2018 y Ashley acababa de terminar un máster en Cooperación Internacional. “Mi intención era continuar mis estudios en la Universidad de Navarra”, explica. Pero la vida tenía otros planes para ella. “Al poco tiempo, me diagnosticaron una enfermedad crónica”. “Creo que hay un elemento común en aquellos que nos atrevemos a dar el paso que consiste en cambiar de ser de alumna a dar clases de yoga. Ya sea por un motivo de salud, de salud mental, o una ruptura, llega algo que te hace analizar tu vida y decir, ¿qué estoy haciendo? ¿Qué es lo que quiero?”, argumenta.
ALUMNA Y PROFESORA
Así, mientras continuaba con sus clases como alumna en el estudio de yoga de Caballo Blanco, comenzó a formarse. Y fue allí donde pudo hacer sus primeras prácticas como profesora. “Tiendo a ser una persona bastante lanzada porque creo que nada es definitivo. De la misma manera que dijimos en su momento: vamos a vivir en Pamplona, pensé que me gustaría abrir un centro de yoga aquí”, recuerda.
Mientras trabajaba en una academia de idiomas, se puso a buscar espacios. “Este fue el primer local que vi. Me enamoró la luz. Tenía ahorros, así que me di dos años de prueba, que era el tiempo que entonces duraba la cuota de autónomos fraccionada”, rememora.
Recuerda de aquella época lo perdida que se sentía. “Fue difícil. No conocía a muchas personas que fueran autónomas y no tenía contacto con este mundo”, explica. Fue entonces cuando llegó a su vida Ana Belén, trabajadora de la Casa de la Juventud de Pamplona. “Si no fuera por ella, esta sala de yoga no existiría. No sabía ni cómo hacerme autónoma”, (ríe). Le aconsejó sobre las ayudas a las que podía acceder y le recomendó que se buscara un asesor para todo el tema financiero.
Además, Ashley se encargó de hacer un estudio previo para analizar dónde se ubicaban el resto de centros de yoga de la comarca. “Vi que en Huarte no había ninguno, y estudié su población, la renta media, la edad de las personas que viven aquí y que no había zona azul”, detalla. “Una de las cosas de las que no me di cuenta en su momento y ha resultado ser clave es que se trata de un sitio de paso para las personas que trabajan en Pamplona y viven en los valles. Trabajan, dan sus clases de yoga y vuelven al valle”, dice.
DAR EL PASO A SER DOS SOCIAS
En los cuatro cursos que Pumori lleva abierto, Ashley ha capitaneado su negocio en solitario los tres primeros. Este último decidió incorporar como socia a la pamplonesa Amaia Fuertes Arrizabalaga, que ya tenía contratada como profesora. “La verdad es que es muy guay emprender sola y tener tu propio proyecto, tu bebé, pero el hecho de ser dos personas lo cambia todo. Es muy interesante porque creo que le da mucha riqueza al proyecto y es muy beneficioso para la comunidad de personas que vienen a practicar aquí”, explica. “Algunas personas son reticentes a incorporar a otro socio a su negocio, pero creo que es la mejor decisión que he tomado”, sentencia.
“La vida muchas veces es difícil, por eso creo que, como en el yoga, si alguien está pensando en empezar con algo tiene que ponérselo fácil. Encontrar un centro de yoga cerca, probar una clase o darse un mes sin obligación de continuar”, compara. Ella se dio dos años para dar vida a Pumori, y ahí sigue. “Si no te gusta, no sigas. Pero, ¿qué pasa si si?”, termina.
DNI
Ashley Dawn Best Pittman nació en St. John’s (Canadá) el 6 de febrero de 1991. Estudió un doble grado de Filología Francesa e Historia y después cursó un máster en la Universidad de Burgos de Colaboración Internacional. Ha vivido en varias ciudades de Canadá, Reino Unido, Escocia, Francia y España. Llegó a Pamplona en 2018. Cuenta con formación como profesora de yoga en estilo Vinyasa, Hatha, Yin Yoga, yoga para la inclusión y pranayama.