Dos navarros limpian el mar de plástico
Los hermanos navarros Amaia y Julen Rodríguez dan una segunda vida a los plásticos recogidos en el mar y a las redes de los pescadores inservibles. Para ello han consituido la empresa Gravity Wave en Calpe, con 19 empleos


Actualizado el 04/01/2024 a las 15:42
Muchos de los bancos (de los de sentarse) de las oficinas del Banco de Santander están hechos con una materia prima especial: los plásticos recogidos del mar. Los bancos (también de sentarse) y papeleras del paseo marítimo de Palma de Mallorca y de Calpe (Alicante), también.
El hotel de la cadena B&B en Portugal (Guimaraes) ha utilizado redes de pesca recuperadas para construir las paredes y techos de su establecimiento. De esa manera han revalorizado 1.700 kilos de plástico. La artífice de este especial mobiliario urbano, de parques, de oficinas, de restaurantes, hoteles y bares es Gravity Wave. Los impulsores de esta empresa, con sede en Calpe (Alicante), son dos hermanos de Navarra: Amaia y Julen Rodríguez Sola, nacidos en Pamplona y originarios de Tajonar.
SALVAR LOS OCÉANOS
La empresa quiere salvar los océanos del plástico y de redes de pesca, y, además, vivir de ello. Para ello trabaja estrechamente con los pescadores, que recogen los plásticos del fondo del mar que encuentran durante su actividad. Gravity Wave llega a acuerdos con los puertos, a quienes facilitan contenedores para que los pescadores depositen ahí los plásticos. Gravity, que les remunera por cada kilo recogido, se encarga de recoger el plástico del contenedor y reciclarlo.
Además, la empresa desarrolla otra actividad, la recogida de redes de pesca inservibles, que también reutiliza. “Los propios pescadores con los que trabajamos nos contaron el problema que tienen con las redes inservibles porque no saben qué hacer con ellas”, explica Amaia Rodríguez. Ante esta situación, han llegado a un acuerdo por el que Gravity también recoge y recicla las redes de pesca viejas e inservibles.
En la actualidad, Gravity Wave ha llegado a acuerdos con 150 puertos en Europa, incluidos 76 en España, y un total de 8.000 pescadores. Estos puertos cuentan con los contenedores donde los pescadores depositan sus materiales desechables.
La empresa cuenta con otra parte en su negocio. Gravity Wave llega a acuerdos con empresas que, a través de sus planes de Responsabilidad Social Corporativa, quieran financiar la limpieza del mar. Una vez recogidos los residuos, Gravity Wave o los vende como materia prima o lo utiliza para la fabricación de muebles que se desarrolla en una empresa externa de Valencia.
CLIENTES
“Tenemos varios tipos de clientes. Por un lado, las empresas que ponen su nombre para la recogida de plástico y, por otro, las que utilizan el residuo que se recoge”, explican los hermanos Rodríguez. Además, también trabajan con ayuntamientos, empresas hoteleras, arquitectos, diseñadores, cafeterías... que son los clientes que compran su mobiliario fabricado con residuos plásticos.
Esta startup inició su andadura en una fecha tan difícil de olvidar como marzo de 2020, en el inicio de la pandemia. “Una semana después de que nos dejaran salir de casa, registramos la marca”, recuerda, al otro lado del teléfono Amaia Rodríguez. Cada una de las historias de los dos hermanos, aunque se desarrollan de manera independiente, confluyen en este proyecto que hoy cuenta con 19 trabajadores entre Madrid (10) y Calpe (9).
El éxito de la idea que pusieron en marcha lo demuestra la evolución de la facturación que pasó de 100.000 euros en 2021 a 500.000 euros en 2022 y a unos ingresos previstos para este ejercicio de 1,2 millones de euros.
Hasta ahora, en esta corta historia que tiene la empresa, ha recogido 430 toneladas de plásticos, tanto del mar como de las redes de los puertos. Son más de 100 empresas con las que trabaja Gravity Wave, tanto las que financian la limpieza de océanos como las compran materia prima o productos ya fabricados. Además de los clientes citados, figuran empresas como el fabricante de coches Mini. Con su financiación se han conseguido eliminar más de 9.000 kilos del Mediterráneo.
De Tajonar al mundo
Amaia (Pamplona, 2-7-1992) y Julen (Pamplona, 13-11-1997) Rodríguez Sola, de Tajonar (Navarra), son los dos hermanos fundadores de Gravity Wave, una empresa que ya en pocos años acumula ya numerosos reconocimientos, como la inclusión de Amaia en la lista de los 23 principales ‘changemakers’ seleccionados por Fores España por su capacidad para transformar la realidad. Tienen otro hermano mayor, también emprendedor. Son hijos de Sagrario Sola Mateo, psicóloga, y de Arturo Rodríguez Aguado, ingeniero agrónomo.
Amaia Rodríguez estudió en el colegio San Cernin y Amigó. Y cursó ADE Internacional en la Universidad Juan Carlos I, en Madrid. El cuarto curso lo estudió en China, país en el que se quedó durante tres años, aprendiendo el idioma, viajando y trabajando con lo que podía: como profesora de inglés, modelo, actriz y, también en una empresa de exportación de ropa. Cuando regresó a Pamplona se incorporó a la empresa Las dos cafeteras, en Landaben, como responsable de márketing. Hasta que decidió impulsar con su hermano una empresa.
Julen Rodríguez también estudió en San Cernin y en Amigó, hasta que se fue a hacer el Bachillerato a EEUU. Al volver, se trasladó a la Universidad de Mondragón, donde estudió Leinn International, Leadership entrepreneurship&Innovation. Formó parte de la primera promoción y durante la carrera estuvo en China y EEUU, entre otros sitios. “Viajé por todo el mundo. Desde el primer día de la carrera, teníamos como asignatura emprendimiento y teníamos que constituir empresas.
Llegó un momento en que los intereses de ambos hermanos se encontraron. A ella le había impactado haber visto en Asia el problema que suponía ‘las islas de plásticos’, donde se acumulaban los residuos en la playa. Y él conoció en Madrid una un pescador griego, Lesteris Arapakis, que había impulsado una escuela de pesca sostenible. “Se nos encendió una bombilla y decidimos trabajar para recuperar los plásticos del fondo del mar para hacer algo que todavía no sabíamos qué”, explican los hermanos. Así nació Gravity Wave, para salvar los océanos del plástico y convertir el residuo en materia prima.