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Nuevos negocios

‘Jóvenes y valientes’ para emprender en Pamplona

El Ayuntamiento de Pamplona ha subvencionado siete negocios repartidos en cinco barrios de la ciudad. Detrás de esos emprendedores -cinco mujeres y dos hombres-, hay historias humanas y también un riesgo asumido en tiempos difíciles

Ampliar Nancy Jiménez, Pablo Fernández, Kristina Ialynich, Carmen Sanz e Irene Uriarte
Nancy Jiménez, Pablo Fernández, Kristina Ialynich, Carmen Sanz e Irene UriarteDN
Publicado el 17/05/2022 a las 06:00
Jóvenes y valientes. Un título algo pomposo para una convocatoria de ayudas, con las que el Ayuntamiento de Pamplona repartirá a lo largo del año, y en tres tandas, 60.000 euros a personas emprendedoras de hasta 35 años en el momento de solicitar la subvención. Con un máximo de 2.000 euros por persona, las ayudas cubren hasta un 70% de los gastos de puesta en marcha de los negocios.
Siete emprendedores “jóvenes y valientes” han recibido en esta primera resolución las ayudas. Son cinco mujeres y dos hombres, con negocios repartidos en cinco barrios de Pamplona, cada uno con su historia, su vida, sus tribulaciones y también sus ilusiones. Desde Kristina Ialynich, ucraniana de 21 años, que llegó con 13 a la capital navarra y que tiene a parte de su familia en un país que sobrevive a sangre y fuego a la invasión rusa. O Carmen Sanz, una logopeda salmantina que vio en Pamplona la carencia de profesionales de su sector y que ha encontrado un nicho boyante con el que ayuda a los niños a un desarrollo normal de su comunicación. O el pamplonés Pablo Fernández, que trabajó en Colombia en una naviera y que ahora ofrece un servicio regulado de cuidado a domicilio de personas mayores. Nancy Jiménez, pamplonesa de Ecuador, siguió con el negocio de su amiga Gabriela, un locutorio con alimentación latina y nacional. Aquí contamos cinco de las siete historias que hay detrás de las ayudas municipales. Dos de los emprendedores rehusaron aparecer en el reportaje.
Kristina Ialynich, frente a su negocio de Echavacoiz
Kristina Ialynich, frente a su negocio de EchavacoizJesús Caso

Kristina Ialynich, repostería 'Mi dulce mundo' (Echavacoiz): “Hago tartas personalizadas y desayunos sorpresa”

‘Mi dulce mundo’ es el nombre del negocio que la joven emprendedora Kristina Ialynich ha abierto recientemente en Echavacoiz. Nacida en Ucrania hace 21 años, su mundo natal es ahora uno de los menos dulces del planeta. “Tengo familia allí, así que es un poco duro con todo el tema de la guerra. Por suerte, están alejados de todo el conflicto”, explica.
Su negocio, por el que recibió 2.000 euros de ayuda municipal, es una repostería artesanal que trabaja especialmente por encargo. Su medio de difusión y publicidad es Instagram. “La idea del negocio no es solo una pastelería como tal. Hago muchos trabajos por encargo. Tengo una zona pequeña para público, pero lo habitual es que me hagan encargos. Aparte de la repostería que conocemos de toda la vida, hago tartas personalizadas y también desayunos en cajitas, concebidas como sorpresas”, describe. Un desayuno de encargo artesano puede rondar los 40 euros con el envío.
Kristina estudió cocina en la escuela de Burlada, a la espera de recibir su título. Tras 13 de sus 21 años de residencia en Pamplona, se siente completamente integrada en la ciudad.
Nancy Jiménez, en su tienda de la Rochapea
Nancy Jiménez, en su tienda de la RochapeaJesús Caso

Nancy S. Jiménez, locutorio y tienda de alimentación (Rochapea): “Me gusta Pamplona; ya soy más de aquí que de Ecuador, mi país”

Nancy Jiménez no echa de menos su país natal, Ecuador. Tiene 34 años y llegó a Pamplona con 15. “Me trajo mi padre -mi madre falleció- y soy madre soltera. Aquí estoy con mis tres hermanas. Mi padre se volvió a Ecuador, como mi hermano, que también vivía en Pamplona. Anhelo a mi padre y a mi hermano pero no demasiado a mi país. No tengo el proyecto futuro de volver. Me gusta Pamplona. Ya soy más de aquí que de allí”, relata.
Nancy cogió el testigo de su amiga Gabriela con un locutorio y tienda de alimentación situado en la Rochapea, en la calle Marcelo Celayeta, número 4. “Ofrecemos servicio de envío de dinero, también tienda de alimentación tanto latina como española. Hacemos fotocopias, recarga de teléfono, de la tarjeta del autobús”, explica.
Nancy Jiménez, que recibió la ayuda máxima que ofrece el Ayuntamiento con esta convocatoria -2.000 euros-, se enteró de la existencia del apoyo gracias a su asesor. Su experiencia previa pasa por la cocina del hotel Holiday Inn de la Morea. “Nunca me disgustó lo que hacía pero quería tener mi propio negocio”, concluye.
Irene Uriarte, con una de las prendas que vende en su web
Irene Uriarte, con una de las prendas que vende en su webEduardo Buxens

Irene Uriarte, de Eiroa Kids, tienda ‘online’ de ropa infantil (Erripagaña): “Trabajo con moda infantil fabricada únicamente en España”

Como suele ocurrir en muchos casos de emprendimiento, el de Irene Uriarte parte de su propia experiencia. En enero de este año creó una tienda ‘online’ -Eiroa Kids-, especializada en ropa infantil. “Se trata de moda infantil fabricada en España. Son marcas que la gente ya conoce. Yo compro a proveedores, la tengo en stock y la ofrezco en mi web. Es siempre fabricación española”, describe.
Uriarte, de 36 años -matiza que cuando se dio de alta como autónoma tenía 35 años, uno de los requisitos de las ayudas- es madre de dos hijas. “Conocía las marcas por comprar ropa para ellas, así que me lancé a venderlas yo”, relata.
Aunque trabajar online pudiera parecer que supone un menor riesgo, Uriarte -titulada en Empresariales- asegura que en su caso, se da la eventualidad de que debe comprar primero la ropa a las marcas y después, lograr venderla. “Y si no la vendo, me la tengo que quedar. Me tengo que apañar para venderla”, declara.
Esta emprendedora, que recibió 2.000 euros de las ayudas municipales, vende más fuera de Pamplona. “He enviado a Galicia, Andalucía, Cataluña...”, asegura.
La logopeda Carmen Sanz en su consulta de Iturrama
La logopeda Carmen Sanz en su consulta de IturramaEduardo Buxens

Carmen Sanz, logopedia (Iturrama): “Hay niños con dificultad en el habla sin una razón aparente”

Carmen Sanz Campano es una logopeda salmantina de 22 años que detectó la posibilidad de un nicho de trabajo en Pamplona. “Me apetecía cambiar de ciudad porque llevaba toda la vida en Salamanca y vi que Pamplona ofrecía más oportunidades que otras ciudades. No hay carrera de Logopedia, hay muchos menos logopedas y por eso, una mayor demanda de mi trabajo. Pamplona me gustaba mucho y me vine”, cuenta.
Desde su consulta de la calle Pedro I, en Iturrama, especializada en atención temprana, trabaja la comunicación de los niños. “Tanto verbal como no verbal, tanto escrita como oral, expresiva y comprensiva, y también las alteraciones del sistema orofacial, es decir, de los músculos de la cara y boca, y de sus funciones como la respiración y la deglución”, detalla.
LAS 50 PALABRAS DEL NIÑO
Sanz asegura que ahora es bastante habitual que los niños tarden en empezar a hablar, algo que puede ser o no un motivo de preocupación. “Lo normal es que con un año y medio empiecen a decir sus primeras palabras y con dos años deben tener unas 50 palabras que debemos entender. Si esto no es así, deben acudir a un logopeda para que vea cómo está el niño y que les dé unas pautas para que puedan trabajar en casa”, aconseja.
Estas carencias en la comunicación pueden tener múltiples causas. “Los problemas pueden venir por un déficit cognitivo, por un déficit motor o por un déficit neurológico. O por nada de ello. Hay niños que tienen dificultad en el habla y no hay ninguna razón aparente”, continúa. Carmen Sanz atiende a menores de toda Pamplona y de la comarca. “La verdad es que me va muy bien. Trabajo mañana y tarde”, explica.
Mantiene su relación con Salamanca, gracias al máster en terapia orofacial y neofuncional que cursa actualmente.
Pablo Fernández, en su oficina de la Travesía de Bayona
Pablo Fernández, en su oficina de la Travesía de BayonaJesús Caso

Pablo Fernández, asistencia domiciliaria Wayalia (San Juan): “Buscamos dar seriedad al cuidado de las personas mayores”

Pablo Fernández Villanueva, pamplonés de 36 años -tenía 35 cuando solicitó la ayuda-, posee ya un azaroso recorrido profesional. “Me he dedicado toda la vida a la logística y viví una temporada en Colombia donde trabajé en una naviera. Los derroteros de la vida me hicieron volver a Pamplona. Seguí en logística, me quedé en el paro y no me veía con ganas de volver a trabajar en el sector”, relata.
Una vez más, fue su experiencia personal lo que le empujó a emprender con una franquicia -Wayalia- desde la que ofrece un servicio de cuidados a personas mayores, un sector tradicionalmente desregulado y del que se han hecho cargo mujeres latinas. “Vi que había una necesidad en el sector, en Pamplona, de darle un poco de seriedad al tema. Mis abuelos necesitaban una cuidadora y era todo muy informal. Poco regulado o las familias lo pasaban mal para encontrar una persona que diese una estabilidad a la familia”, cuenta.
“CERCANÍA CON LAS FAMILIAS”
La motivación fundamental era que las familias pudiesen encontrar rápidamente una sustituta. Wayalia combina un servicio digitalizado y posicionado entre la competencia con la atención presencial desde una oficina en la Travesía de Bayona, número 1, en el barrio de San Juan. “Quería que hubiese una cercanía con las familias, que puedan venir a la oficina y que me pongan cara. Yo conozco bien la idiosincrasia de los pamploneses”, asegura.
La labor de Pablo Fernández es la de asumir las gestiones burocráticas. “El contrato entre ambas partes, las altas, las bajas, las sustituciones, las nóminas... Soy un gestor para que las familias se desentiendan de algo engorroso”, detalla este licenciado en Administración y Dirección de Empresas. “Hago una especie de labor social para las familias, porque Pamplona es una sociedad bastante envejecida”, comenta.
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