Agricultura
La sequía pone en jaque la producción de leche y cereal y el sector prevé subidas de precios
La caída en la elaboración de grano cuesta 1.320 millones y algunos ganaderos del norte de España se ven obligados a sacrificar las cabezas menos rentables por la falta de pasto


Publicado el 22/08/2026 a las 05:00
El goteo de embarcaciones que cruzan el estrecho de Ormuz y la sequía son los principales obstáculos que enfrenta este verano el campo español, asfixiado por la subida de precios de los carburantes y los fertilizantes que ha traído consigo la guerra en Oriente Medio. Al encarecimiento de las materias primas que necesitan para producir se suma la escasez de lluvia, que está provocando que lo que antes eran prados verdes ahora tengan un aspecto seco y amarillento, especialmente en el norte del país. Los forrajes y el cereal de invierno se están viendo especialmente afectados. Este segundo cultivo, que incluye trigo, cebada, avena o centeno, ha experimentado un descenso en su producción de entre un 30% y un 40% con respecto al año anterior. Según estimaciones de Arsenio García, presidente de ASAJA León, las pérdidas para el sector podrían rondar los 1.320 millones de euros, teniendo en cuenta que la tonelada se paga en el entorno de los 220 euros y este año se han producido seis millones de toneladas menos. A solo mes y medio de que empiece la temporada de siembra, la situación es incierta para muchos agricultores. "Va a producirse una caída drástica de superficie cultivada", advierte en declaraciones a este periódico, ya que los agricultores están enfrentando costes que prácticamente se han duplicado este año por la subida del gasóleo y de los fertilizantes. "Los precios repuntarán", vaticina, a pesar de que el consumidor final ya enfrenta una subida de cerca de un 5% debido a las tensiones logísticas en el Mar Negro y el entorno del río Danubio que afectan a Rusia y Ucrania.
LOS ANIMALES SE QUEDAN SIN ALIMENTO
Una menor disponibilidad de cereal tiene otra consecuencia clara, y es que su encarecimiento también repercute en el precio del pienso. Desde COAG aseguran que cuesta hasta un 32% más que en los últimos dos meses. Además, la organización agraria advierte de la "grave crisis forrajera" que atraviesan las explotaciones de vacuno de carne y leche en Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y la vertiente cantábrica de Navarra. Las persistentes olas de calor y la ausencia prolongada de lluvias durante las dos primeras semanas de agosto han secado el norte del país, dejando a miles de ganaderías sin la base de alimentación con la que cuentan cada verano.
En consecuencia, tanto Galicia como Asturias enfrentan pérdidas superiores al 60% de las cosechas de maíz forrajero. Reponer los cultivos para que las vacas puedan pastar cuesta a los ganaderos hasta 2.500 euros por hectárea, estima Isabel Villalba, responsable de vacuno de la Ejecutiva de COAG. "Históricamente yo nunca he visto que ganaderías cuya alimentación era fundamentalmente en base de pasto tengan esta dificultad", subraya.
Pero el calor extremo no solo afecta a los cultivos, sino a la productividad del ganado. El territorio de la cornisa cantábrica representa cerca de un 60% de la producción total de leche de España. Villalba asegura que las vacas producen hasta un 30% menos de leche cuando se ven sometidas a un estrés térmico como el de este año.
A esta falta de pasto se suma un serio problema de abastecimiento de agua. En cuencas como la del río Pas, en Cantabria, y en zonas de Vizcaya como Carranza, la caída del caudal y la escasez en los manantiales están obligando a repartir cisternas de agua diarias entre las explotaciones para garantizar la bebida del ganado.
En este contexto, COAG ha podido constatar que algunos ganaderos están viéndose obligados o planteándose sacrificar algunas de las cabezas menos productivas para aliviar la carga. Villalba lamenta que la crisis está destruyendo los márgenes y poniendo en riesgo la viabilidad de la ganadería extensiva en el norte de España, por lo que demanda mayor preparación de cara al futuro.
SEQUÍA EN EUROPA
La sequía de este año está golpeando con fuerza también al conjunto de Europa. La escasez de lluvia no solo ha obligado a parar centrales nucleares en Hungría y Rumanía, vetar el uso de mangueras en Reino Unido o reestructurar la logística en torno al río Rin, sino que también está teniendo un efecto devastador en el sector agrícola y ganadero europeo. Las fuertes caídas en la producción de trigo, maíz, colza o arroz se traducen en pérdidas de varios miles de millones de euros en países como Italia, Francia, Reino Unido o Alemania.
"Si tomamos las revisiones a la baja de las previsiones de rendimiento de cosechas actualmente reportadas y otras evidencias, y extrapolamos para el resto del verano, prevemos una pérdida del 3% al 7% en la producción agrícola de la UE para el año, que supone un lastre directo sobre el PIB de la UE en torno a 0,05-0,10 puntos porcentuales", señala un estudio reciente realizado por Triodos Bank. Las pérdidas en las cosechas causadas por sequías y olas de calor se han triplicado en la Unión Europea en los últimos 50 años, añade, y son peores cuando coinciden ambos fenómenos, como es el caso de este año.
En cuanto al efecto de las pérdidas agrícolas en los precios, la entidad financiera neerlandesa estima un impacto en la inflación similar al del año 2022, también marcado por las altas temperaturas, con los alimentos escalando entre 0,43 y 0,93 puntos porcentuales y el IPC general entre 0,18 y 0,41 puntos porcentuales durante el año siguiente.
Y mientras los cultivos de secano sufren, los de regadío sortean las dificultades. En este contexto, García destaca las importantes ventajas competitivas que tiene España gracias al eficiente sistema de riego que ha ido perfeccionando con los años, que facilita "que estas olas de calor las soportemos mejor que otros países europeos".