Verano en mi pueblo

Valcarlos, una joya en la frontera con Francia

Este pueblo de 336 habitantes es el primero del Camino de Santiago francés

Valcarlos

7 elementos

Fotos de Valcarlos de la serie 'Verano en mi pueblo'IRATI AIZPURUA

Nahiara Lapeire Munárriz

Publicado el 22/08/2026 a las 05:00

Dejando atrás Roncesvalles y pasando el puerto de Ibañeta, se llega a Valcarlos, un pequeño pueblo situado en la frontera con Francia, “orgulloso de ser el primer pueblo del Camino de Santiago francés”, explica José Luis Jaurena Ainciburu, concejal de Deporte, Juventud y Festejos del Ayuntamiento de Valcarlos.

Con 336 habitantes esparcidos entre siete barrios distintos (Azoleta, Bixkar, Elizaldea, Gaindola, Gainekoleta, Pekotxeta y Ventas) separados por apenas unos metros o por varios kilómetros, la vida social del pueblo transcurre, sobre todo, en el barrio Elizaldea, el núcleo urbano, que reúne la iglesia, el ayuntamiento y distintos bares que siempre tienen algún cliente, ya sean vecinos o turistas. Esto último es lo que más se ve en las tardes de verano de entre semana, pues con los años, el turismo ha ido creciendo en la localidad. “En los últimos veranos hemos notado un incremento de turistas tanto nacionales como franceses, y eso ha hecho que haya aumentado la oferta en restauración y alojamiento, dando más vida al pueblo”, explica Jaurena Ainciburu. “Valcarlos es un pueblo muy tranquilo donde los turistas pueden descansar y eso es algo que quien viene agradece”, añade.

Muchos de esos turistas se sienten atraídos por el barrio de Ventas, que se ha configurado como la zona comercial de la localidad, ofreciendo una amplia selección de productos a los clientes. Estas tiendas son el lugar donde muchos de los jóvenes del pueblo pasan sus veranos. “Creo que todos los jóvenes hemos trabajado en Ventas en algún momento”, comenta Nahia García Arrosagaray, recién salida de su turno de trabajo, sentada en la plaza del pueblo con Iranzu Lapeire Munárriz. Ambas amigas han quedado para tomar algo y cenar, un plan muy recurrente. “La hora de la cena es el único momento en el que podemos reunirnos la cuadrilla, porque cada uno tiene un horario de trabajo distinto”, explica García Arrosagaray. El lugar de la cena varía según el día y lo que vayan a hacer después. “Muchos fines de semana nos juntamos para cenar en la sociedad para luego salir de fiesta a los pueblos de alrededor”, comenta Lapeire Munárriz.

Esos pueblos pueden estar tanto en España como en Francia. “No nos importa el país, solo queremos salir de fiesta”, dice entre risas Julen Madurga Etchepare, que llega a la plaza acompañado de Olaia Lapeire Munárriz, hermana pequeña de Iranzu, e Iñaki Luro Elizondo. “Aunque sí que es verdad que muchas veces preferimos pasar el puerto y salir en la zona española”, añade la pequeña de las Lapeire Munárriz.

Estos planes no distan mucho de los que realizaba Alicia Arrosagaray Ampo, tía de Nahia García Arrosagaray, en su juventud, aunque sus veranos favoritos son los de su infancia: “Yo soy de Gainekoleta y recuerdo que en cuando era cría, en verano, pasábamos de ser 10 niños a ser 25 y estábamos todo el día en la calle”.

CULTURA Y MUCHO DEPORTE

Pero el verano en Valcarlos es mucho más que cenar o salir de fiesta. Desde el ayuntamiento organizan distintas actividades para entretener a los vecinos. “Durante los meses de julio y agosto se está impartiendo un taller de acuarela, además de ofrecer distintas presentaciones de libros”, explica el concejal Jaurena.

Otras actividades que han tenido lugar estos meses han sido la segunda edición de Astobizkar, una carrera de bici que “hace partícipe a todo el pueblo, siendo los vecinos voluntarios que se aseguran que todo funciona correctamente”, añade Jaurena Ainciburu. Además una novedad este año ha sido la vuelta de los partidos profesionales de pelota al frontón del pueblo, organizados por Biok, una de las empresas situadas en el barrio de Ventas. “Este año ha habido tres partidos, uno en enero, y dos en verano , uno en junio y otro en julio, en fiestas, y eso ha dado vida al pueblo”, explica el concejal.

Sin embargo, algo que echan en falta los jóvenes es el transporte público. “Si no tienes coche no puedes ir a ningún lado”, se lamenta García Arrosagaray. Los jóvenes piden que se amplíe la línea ya existente entre San Juan Pie de Puerto (Francia) y Pamplona y añadan una parada en la localidad. “El autobús tiene que pasar sí o sí por el pueblo, así que no cuesta nada habilitar un lugar para que podamos cogerlo”, piden.

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