Galardón empresarial
Juan Goñi Iturralde, director general del Grupo Cinfa y premiado: "En la vida y en la empresa se mezclan los éxitos y los fracasos"
El galardonado compartió con los asistentes las lecciones aprendidas en sus más de 30 años como directivo en la empresa


Actualizado el 27/09/2025 a las 10:17
“Bufff... No sé qué voy a decir. Es un día muy especial para mí.” Y lo era. No solo porque Juan Goñi Iturralde (Pamplona, 28-2-1966) recibía un reconocimiento a su trayectoria como directivo durante más de 30 años, que también, sino porque el premio le llegaba el mismo día en que había fallecido su madre, María Josefa Iturralde Goñi. Por eso, sus palabras, unidas con el fino hilo que trenza la emoción con la pena y con la alegría, cobraban un especial significado. “Estoy empezando a comprender que en la vida (y también en la empresa) se mezclan el sufrimiento y la alegría, los éxitos y los fracasos, y que todo está bien, que tenemos que aprender a vivirlo a tope. A mí me cuesta vivir el sufrimiento, pero la vida está llena de sufrimiento (...) La vida es incontrolable, pero bonita”. Y quienes escuchaban comprendían lo que decía y lo que callaba. Le acompañaron en este día especial, su mujer, Marta Ramos Zugasti, y sus hijos Miriam, Cristina, Miguel y Pablo. Faltaba otra hija, Irene, porque está en Brasil. Tampoco estuvieron su hermano, Luis, ni su padre, José Mari Goñi Unzué. “Podría decir muchas cosas de mis padres, que son personas buenas... Pero quiero destacar que ellos me han ayudado a pensar que lo más importante son las personas. El premio va para ellos”, dijo.
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AGRADECIMIENTO
Su intervención contó también con palabras de agradecimiento a quienes le habían premiado, a la vida (“por la oportunidad y por las experiencias que me ha brindado”), a Cinfa (“porque me ha dejado mirar a largo plazo y eso ayuda mucho a desarrollar proyectos”, dijo) y a “mi equipo”. “No creo en los premios individuales, sino en los colectivos porque lo que mueve a las empresas son las personas”, apuntó.
LECCIONES
A Juan Goñi recibir el premio, en un momento en el que roza ya la jubilación, le sirvió, además de para sentirse, como mínimo, satisfecho, para hacer un repaso de lo aprendido en estos años en el grupo farmacéutico. En su discurso fue desgranando las lecciones aprendidas que bien podrían recogerse en un manual para dirección de empresas.
“Creo que mejor que decir que las personas son importantes en la empresa, habría que decir que cada persona es importante”, lanzó entre sus consejos. Y añadió: “He aprendido que controlar es mucho menos eficaz que confiar”. “Creemos que el control nos dará seguridad, pero no es así, nunca podemos controlar todo. Y, sin embargo, creemos que supervisando y auditando podemos controlar. Pero eso no es una verdad, es una ilusión. Confiar nos parece arriesgar y, en el fondo, nos da miedo. Pero hace el camino mucho más sencillo. En la vida controlamos muy pocas cosa y en la empresa, también”. Fue una de tantas experiencias que compartió con quienes le acompañaron.
Desatacó también la importancia que tiene en la empresa cuidar las relaciones. “He pasado de pensar que las empresas eran lugares para conseguir, alcanzar, recoger resultados a pensar que son comunidades humanas donde igual de importante es obtener resultados como cuidar las relaciones con las personas”.
Y habló de la humildad, de la vulnerabilidad y del perdón: “He pasado de pensar que tengo que convencer al equipo a aceptar que no solo puedo convencer, sino que debo aceptar la posibilidad de ser convencido. Para mí es siempre un ejercicio de humildad. He pasado de pensar que para liderar un equipo hay que estar seguro, mantenerse distante, tener claras las decisiones... a pensar que soy vulnerable, que no tengo claras las cosas, que me confundo y que tengo que pedir perdón”.
Su emotiva intervención, finalizó con un verso de Fernando Pessoa que durante años le ha acompañado en su despacho versos que quizá motivaron alguna que otra decisión: “De todo quedaron tres cosas;/ la certeza de que estaba siempre comenzando,/ la certeza de que había que seguir/ y la certeza de que sería interrumpido antes de terminar./ Hacer de la interrupción un camino nuevo,/ hacer de la caída, un paso de danza,/ del miedo, una escalera,/ del sueño, un puente,/ de la búsqueda, un encuentro.”