Agroalimentación
Julián Esquíroz (ganadero): "Hace un mes que doy forraje a las vacas porque no hay pastos con esta chicharrina"
El ganadero de vacuno de carne, de Urbicáin (valle de Izagaondoa) explica que la sequía le ha obligad a incurrir en un gasto extra, como es la alimentación con forraje, en lugar de tirar de pastos, mucho más rentable


Actualizado el 24/08/2025 a las 11:58
“Ha sido una chicharrina impresionante desde julio y, sobre todo, agosto. Aunque llueva estos días, los pastos aquí ya no se van a poner verdes. Tendrá que pasar mucho tiempo hasta que se recuperen”. Julián Esquíroz Lecumberri, de 48 años, es uno de los ganaderos navarros que ha visto cómo sus vacas dejaban de engordar por falta de hierba en los pastos del monte de Urbicáin. “A una vaca le cuesta mucho coger un kilo, pero bajarlo lo hace rápido. Eso, al final, es perder dinero y no lo podemos permitir”, explica.
Julián lleva un mes “echando forraje” a sus animales, alfalfa y otras hierbas de las que guarda para el invierno. “Está siendo un año extraño. La primavera fue buenísima porque llovió mucho. Luego, se cerró el grifo. Normalmente, se agosta el pasto, pero no tan pronto... Habitualmente, hasta septiembre no tiraba de forraje, pero ahora llevo un mes porque tienen que comer”, comenta.
Explica que su granja cuenta con unas 300 cabezas de vacuno de carne y sus crías. Añade que una paca grande de forraje de unos 400 kilos cuesta en torno a 50 euros, aunque él cultiva su propio forraje para las vacas. “Una vaca come unos 15 kilos al día. Dar de comer forraje en estas fechas a cien vacas supone unos 200 euros diarios. Es un dinero que aumenta los costes y que te quitas de tu margen, pero esta profesión es así”, comenta. También tiene vacas en el valle de Espinal y en Ibañeta. “Allí, el pasto está mejor, pero también escasea. Lo que hago es coger a las vacas que veo delgadas y traerlas a Urbicáin”.
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Miembro de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) ‘Ternera de Navarra’, Julián asegura que es uno de los periodos de sequía más duros por el que ha pasado. “Es una pena porque ahora los precios de la carne están bien, pero como tenemos que aumentar los gastos en comida se reduce la rentabilidad”.
La sequía conlleva otros problemas. Según expone Julián, cuando la comida escasea, a las vacas madre les cuesta más quedar preñadas y, eso, como asegura, “también es una pérdida” en las cuentas de la explotación.
