Crisis en la industria navarra
El Gobierno defiende su gestión sobre BSH entre críticas por su lentitud
UPN y PP le reprochan que no atendiera antes las señales de alarma e Irujo replica que nadie esperaba el cierre sin aclarar si hay opciones de revertirlo


Publicado el 12/02/2025 a las 20:42
El Gobierno de Navarra ha defendido este miércoles su gestión en BSH después de que en diciembre la empresa anunciara su intención de cerrar a partir de junio de este año su planta de Esquíroz donde trabajan unas 660 personas y se fabrican frigoríficos y lavavajillas para las marcas Bosch, Siemens y Balay. Lo ha hecho a través de dos de sus consejeros, el de Industria y Transición Ecológica y Digital Empresarial, Mikel Irujo, y la de Derechos Sociales, Economía Social y Empleo, Carmen Maeztu, que han asegurado que a pesar de que la comunicación con la empresa siempre fue “fluida” nadie les alertó de que una decisión así podría llegar y por eso no actuaron antes.
“¿Teníamos que saber más nosotros que el propio director de la planta?”, se ha preguntado Irujo en respuesta a las críticas de las portavoces de UPN y PP por la lenta reacción del Gobierno. Fue en el marco de una comisión parlamentaria solicitada a instancia de la Junta de Portavoces y también de estos dos grupos para conocer las actuaciones que va a realizar el Gobierno de Navarra tras el anuncio de BSH del cierre de su planta de Esquíroz y a la que han asistido los miembros del comité de empresa de BSH. Conviene recordar que la presión de los sindicatos ha sido clave para que el Gobierno propusiera la creación de una mesa de trabajo que BSH terminó aceptando para estudiar alternativas al cierre y en la que además de la multinacional participan representantes del Ministerio de Industria y del Gobierno de Navarra.
La primera reunión se celebró el pasado 28 de enero sin que trascendiera ninguna información relevante sobre su resultado. Tampoco la ha habido este miércoles a pesar de la insistencia de los grupos de la oposición por escuchar de boca de los consejeros si ven opciones reales de que la empresa de marcha atrás al cierre. “Tienen que ser claros. No se puede jugar con las ilusiones y expectativas de los más de 1.000 trabajadores que dependen de BSH en Navarra. Si hay posibilidad de revertir el cierre hay que decirlo con claridad y si no también”, clamó la portavoz del PP. Pero tanto Irujo como Maeztu han apelado a la “discreción” de las reuniones limitándose a repetir lo que han venido defendiendo en las últimas semanas. “Trabajamos para mantener la actividad y el empleo en Esquíroz y, de forma paralela, buscar alternativas industriales. No nos vamos a rendir en el intento”, ha prometido Irujo. “La disposición de BSH para trabajar en la búsqueda de alternativas de reindustrialización para la planta hace que estemos ante un momento de oportunidad”, ha valorado Maeztu.
Pero sus argumentos no han convencido a todos los grupos. “El Gobierno llega tarde. El riesgo de deslocalización de BSH no es nuevo. Los sindicatos ya alertaron de ello en 2017 en este mismo Parlamento”, ha recordado Ana Elizalde. “Sólo cuando BSH ha anunciado el cierre se han puesto a trabajar”, censuró Maribel García Malo. También la portavoz de EH Bildu, Laura Aznal, ha repasado las “señales” que en los últimos meses había ido dando la empresa sobre lo que podía ocurrir. “La de BSH es la historia de una deslocalización por fascículos. Cuando el año pasado hablamos con el comité ya había claros síntomas de que el traslado de la producción estaba teniendo lugar. Estamos hablando de una empresa que tiene 264 centros de producción y 400.000 trabajadores.
La línea de electrodomésticos de Esquíroz es una minucia para ellos”, lamentó marcando en todo momento distancias con el discurso que habían mantenido UPN y PP. “¿Dónde están esos partidos cuando desde aquí se intentan encontrar herramientas útiles contra la deslocalización empresarial?”, se ha preguntado antes de reclamar mayor ambición al Gobierno para luchar contra las deslocalizaciones empresariales. “Ni las buenas intenciones ni la solidaridad dan de comer”, reprochó en alusión a la intervención que había realizado Irujo sacando pecho de los datos macro de la economía navarra y de la industria.
Irujo saca pecho de los datos macro para poner “contexto” a la crisis
Casi 15 minutos ha empleado este miércoles el consejero de Industria y Transición Ecológica y Digital Empresarial, Mikel Irujo, para sacar pecho de los datos macro de la economía navarra en general y la industria en particular a pocos días de la manifestación que recorrerá Pamplona en defensa del futuro de ese sector. Ha aludido al crecimiento, “sostenido desde 2015”, al “bajo” endeudamiento, a las exportaciones...
Pero, también, al positivo saldo de empresas creadas y disueltas y al empleo industrial sin olvidarse de recordar “los diez años de estabilidad política”. Quería, ha justificado, poner “contexto” para entender la situación industrial y por qué la debilidad económica de Francia y Alemania, “que copan el panorama de las multinacionales en Navarra” nos afecta. Lo hilvanó hablando del mercado de electrodomésticos “con un desplome de ventas en Europa y una caída del mercado que se ha visto agravada por una competencia china”, ha advertido, que también está poniendo contra las cuerdas a las renovables. “Estamos ante una economía dinámica no exenta de retos y preocupaciones. Autocomplacencia no, pero el derrotismo que quieren trasladar algunos nunca”. Ha terminado reconociendo la necesidad de explorar “nuevos nichos de mercado” citando, entre otros, el aeroespacial, la biología sintética y la construcción industrializada.