Primer aniversario del 6F
Un año después de la histórica tractorada en Navarra, el agro no ve avances significativos
Los agentes del campo destacan las mejoras fiscales como el mayor logro. El sector primario sigue denunciando que el actual modelo agrícola y rural se desmorona con el peso políticas agrarias “alejadas de la realidad del campo”


Actualizado el 04/02/2025 a las 23:46
Mañana, 6 de febrero, se cumple el primer año desde que decenas de agricultores y ganaderos de Navarra tomaron las carreteras. Armados con sus tractores, alzaron su voz para reclamar la supervivencia de un modelo agrícola y un mundo rural que, denuncian, se desmorona bajo una legislación pesada y ajena a la realidad del campo. Aquella protesta, fruto del desencanto y nacida en las redes sociales, contó con un respaldo tan amplio que sorprendió a los mismos agricultores. Según la Policía Foral, más de 800 tractores salieron a las carreteras navarras, en solidaridad con sus colegas del resto de España y de Europa.
Un año después, ¿qué ha sido de aquellas reivindicaciones?, ¿qué peticiones han conseguido?, ¿qué queda pendiente?... “Salimos con los tractores con mucha ilusión para luchar por nuestra profesión, para decir a la sociedad que cada vez quedamos menos agricultores y ganaderos y, que si no cambian las políticas, no habrá productores en los pueblos a la vuelta de diez años. Y tendrán que comer lo que se importe de otros países”. Así habla José Chocarro Martín, agricultor de Berbinzana, de 58 años.
Chocarro fue uno de los impulsores del Movimiento 6F en Navarra, nacido “al margen de los sindicatos”. Con el tiempo, como el nombre ‘Plataforma 6F’ ya estaba registrado en otra comunidad autónoma, este movimiento pasó a llamarse AGAIN (Agrupación de Ganaderos y Agricultores Independientes de Navarra). “Hemos conseguido muy pocas cosas. Algo en fiscalidad, algo en flexibilidad de normas en el manejo de las explotaciones y alguna ayuda más al relevo generacional, pero ningún cambio realmente relevante. Estamos prácticamente igual que hace un año”, valora este agricultor. “Al final, el Gobierno de Navarra, el Gobierno de España y Bruselas han hecho pequeñas concesiones para quitarnos de las carreteras”.
Queda en los manifestantes el sabor amargo de la lluvia de multas impuesta por el Ayuntamiento de Pamplona (les reclamó más de 30.000 euros), así como varios procesos judiciales por asuntos como el altercado a las puertas del Parlamento de Navarra con la Policía Foral. “Se podía haber conseguido mucho con algo de buena voluntad de todo el mundo. Ahora, queda seguir peleando”, agrega.
El movimiento 6F en Navarra alumbró a una nueva asociación: Semilla y Belarra (en euskera belarra es hierba). Nació en marzo y su presidente, Alberto Alecha Legaria, considera que el mayor logro en estos doce meses ha sido “visibilizar ante la opinión pública nuestro descontento”. “Las instituciones parece que sabotean nuestra labor. Con lo fácil que es colaborar con el sector”, lamenta.
Alecha habla de una “deriva” de la Política Agraria Comunitaria (PAC) que favorece la ”intensificación” de las explotaciones en detrimento de las pequeñas. Afirma que lo productores se pierden en “un mar” de normas medioambientales y burocracia. “Los logros han sido mínimos. Algunos aplazamientos de medidas. En 2025 se revisa la PAC pero tenemos pocas esperanzas de que haya un giro importante en sus objetivos”, indica.
Para el presidente de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Navarra (UAGN), Félix Bariáin, las movilizaciones “canalizaron un descontento” que el sindicato ya venía manifestando desde 2020, cuando escenificó un encierro agrario en Pamplona y se movilizó en contra de la supresión del sistema de módulos para el IRPF.
Aunque no ha habido una alineación con los manifestantes y, a día de hoy, mantienen la distancia, UAGN y los protagonistas de las tractoradas comparten muchas de sus reivindicaciones. Bariáin detalla que en este último año el sindicato ha denunciado “la competencia desleal” que sufren por la importación de alimentos de otros países sin las mismas exigencias sanitarias, las trabas de la reforma de la próxima PAC “donde puede haber cambios de calado”, la aplicación de aranceles a los fertilizantes rusos “que van a suponer un gasto más para nuestros cerealistas” y “la falta de apoyo gubernamental”, entre otros temas.
Bariáin recuerda que la organización se opuso a “las 43 medidas de Planas”, se ha movilizado contra el acuerdo de Mercosur en Madrid y ha reivindicado mayor apoyo al mundo rural”, añade. Destaca que la mesa fiscal conseguida tras las tractoradas ha arrojado mejoras, que tilda de “insuficientes”.
En la misma línea se manifiesta la presidenta de la Unión de Cooperativas Agrarias de Navarra (UCAN), Esther Burgui. “¿Qué se ha conseguido? Fácil. Constituir una mesa de fiscalidad entre el sector primario y el Gobierno de Navarra, pero la mejoras no son suficientes y esperamos lograr más para que se apliquen en la renta del próximo año”.
Señala que, desde el Gobierno de Navarra, no se ha flexibilizado “apenas nada” porque lo relativo a la PAC viene de Bruselas y Navarra “goza de poco margen”. “La Unión Europea quitó la obligación del cuaderno digital, aunque todos los agricultores llevan un estricto control a mano del uso de fitosanitarios. Y suprimió la obligación de dejar un 4% de la superficie en barbecho”, recuerda Esther Burgui, para quien estas medidas no suponen avances notorios. “Otra medida de Bruselas para relajar al sector fue no hacer inspecciones de la PAC a explotaciones de menos de 10 hectáreas, pero en Navarra ningún profesional tiene tan poca tierra, con lo que su impacto ha sido mínimo”. Para la presidenta de UCAN queda mucho camino por recorrer. “Seguimos en la lucha agrícola”, agrega.
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Desde el sindicato Euskal Herriko Nekazarien Elkartasuna (EHNE) Nafarroa, se destaca como logros la flexibilidad concedida en las normas de la PAC en cuanto a la llamada “a condicionalidad y eco regímenes”. Si bien, su presidente, Fermín Gorraiz, valora sobre todo las concesiones fiscales.“ Creemos que es una mejora fiscal muy importante y que beneficia a todos, pero sobre todo a los que más subvenciones recibimos. Si queremos servicios de calidad alguien tiene que contribuir”, añade el dirigente del sindicato abertzale. Sobre qué queda pendiente, tiene más coincidencia con el resto de agentes: “Un cambio de raíz de la PAC, con ayudas que vayan a lo profesionales”.
LAS REIVINDICACIONES DE LAS TRACTORADAS
Rebajar las exigencias de la PAC en materia agroambiental. “Nos reduce drásticamente las producciones”. Derogación de la la Agenda 2030.
Reducir la carga burocrática que se exige a los productores, cada vez más abigarrada. Y “aumentar la implicación del funcionariado”.
Precios dignos de los productos agrarios. “No tener que vender a pérdidas” y aplicación de la Ley de la Cadena Alimentaria.
Importaciones sin competencia desleal. Exigir que todos los alimentos y productos agropecuarios que se importen de países de fuera de la Unión Europea cumplan en su producción las mismas normas europeas en fitosanitarios y cuidado ambiental que se exige a los mismos productos cultivados en la UE (cláusula espejo). Si no, imponer aranceles. Y exigirles claridad en el etiquetado.
Trato fiscal. Que ningún agricultor o ganadero pague más impuestos que los de ninguna otra provincia. “Somos los peor tratados de toda España”.
Derogación de la Ley de bienestar animal vigente desde el 29 de septiembre de 2023.
Suprimir la exigencia del ‘cuaderno digital’ para anotar cualquier actividad tratamientos, manejo de animales, etc.
Gasóleo agrícola. Compromiso de mantener su precio o mejorarlo.
Una política de gestión del agua consecuente con las necesidades de cada territorio.